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Ficha de Archaengel

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Ficha de Archaengel

Mensaje por Archaengel el Lun Mayo 05, 2014 5:21 pm

Shîrudoâmu Jacques

ARCHAENGEL

Nombre 
Shīrudoāmu Jacques

Apodo
Archaengel

Sexo 
Masculino

Edad
20 años

Origen
Lupinus

Clase
D

Tipo de Magia
Magia de la Dimensión Púrpura

Gremio 
Independiente



Descripción Física

"Archaengel es peligroso. Hay algo en su presencia que nunca me dejó tranquilo. Sé que sus intenciones parecen buenas, pero a penas se acerca puedo sentir su verdadera naturaleza, sus verdaderas intenciones. A veces creo que no es de este mundo."
Pelo oscuro y revuelto. Alto. Cuerpo entrenado. Mirada penetrante. A pesar de ser amable con las personas, Archaengel lleva consigo un aura que arrastró consigo desde el momento en que entró por primera vez en la Dimensión Púrpura. Esto lleva a las personas sensibles a sentirse inquietas a su alrededor, como si algo desconocido y ajeno a este mundo los observase a través de las iris negras del hombre. Su cuerpo es joven, pero sus ojos visten la mirada de un anciano. Con movimientos fluidos y una forma muy rígida para caminar, pareciera que nunca se relaja. 
En la espalda lleva un tatuaje desde poco después de nacer. El mismo es la razón por la que Jacques es capaz de intercambiar materia entre la Dimensión Púrpura y la nuestra. Si alguien lo mira, al principio parecerá un diseño tribal grande, llamativo, pero nada fuera de lo común, pero a medida que se observa por más tiempo y más detenidamente, los dibujos comenzarán a moverse e incluso el observador podrá sentir que lo llaman por su nombre. Archaengel no deja que nadie vea su tatuaje más de lo estrictamente necesario.

Descripción Psicológica

"Es un buen chico; a veces demasiado serio, eso es todo. De niño sus ojos brillaban y su energía era inagotable. Desde aquel incidente algo en él se apagó, ya a penas lo reconozco... y yo misma lo crié."
No hay nada más hermoso que ver sonreír a una persona que no tenía esperanzas. Dedica su vida buscando ese resultado, ayudando a quien lo necesite siempre. Sin embargo no es una persona con muchos amigos, no le gusta la gente. Puede parecer contradictorio todo esto, pero para él es algo natural, y tiene fe en que los humanos cambiarán si se les da la luz de la que carecen. Dueño de sus silencios, prefiere escuchar a hablar. Tiene muchísima fuerza de voluntad y es terco como una mula, por lo que hacerlo cambiar de opinión es muy difícil, y sólo posible por alguien a quien respete seriamente.
Es frío. Sus emociones quedaron atrás, no siente enojo, no siente tristeza, ni siente felicidad. Sólo hay equilibrio y caos, y él es un agente del equilibrio. De sus decisiones pueden depender vidas, por lo que las emociones son un lujo que no se puede permitir. Esta es la filosofía que ha seguido los últimos años para mantener la cordura, y planea mantenerla.

Miedos

El miedo parece ser algo que Jacques es incapaz de sentir, pero eso no es cierto. No teme a la muerte, la enfrentaría sin dudarlo, pero no es capaz de tolerar siquiera el pensamiento de que alguien diera la vida por él. Sería una carga demasiado grande, y lo dará todo para evitar ese destino.
La muerte es algo que hay que aceptar, es natural, mantiene el equilibrio, pero otras personas eligiendo morir para que él siga viviendo... no tienen derecho. No es su decisión, no es correcto. No volverá a pasar.

Historia


Capítulo 1 - El bosque

El ritual ya estaba listo. La luz de la luna iluminaba el círculo de magos que, encapuchados por la oscuridad, recitaban antiguos conjuros al unísono. En el medio de ellos había un altar, y en él dormía un bebé. Merinol, el líder de aquella secta que buscaba despertar al demonio conocido como Pāpuru, observaba al proceso. Cuando los magos callaron, una luz púrpura comenzó a latir en el estómago del niño. El cabecilla se acercó con un cuchillo.
- ¡Pāpuru! - exclamó - ¡Te invoco! Tal y como dictan los antiguos textos prohibidos, yo, el primer y único hijo del primer y único hijo de un asesino, ¡sacrifico a mi primer y único hijo en tu nombre! ¡MANIFIÉSTATE!
Tras este último grito precipitó el arma al vientre del bebé, pero esta se hizo pedazos a penas entró en contacto con su pequeño cuerpo. El niño abrió entonces los ojos observando de forma muy oscura a su padre.
- ¿Pero qué...? - sólo pudo atinar a decir el hombre antes de escuchar el grito desgarrador de uno de sus subordinados. Giró la cabeza y vio cómo uno de los magos que allí se encontraban había sido atravesado en el corazón por lo que parecía una enorme garra púrpura y brillante. De la herida unos tentáculos venosos del mismo color y textura se extendieron por todo su cuerpo hasta que el mago pasó a ser una forma humanoide brillante. Otro subordinado fue entonces atravesado, y luego otro, todos sufriendo el mismo destino. Finalmente, el líder de aquella secta se encontró a sí mismo solo, rodeado por extrañas figuras púrpura donde antes estaban sus compañeros, y enfrentado a un bebé que lo miraba fríamente. 
Entonces el niño sonrió de forma perversa y habló con una voz gutural y horrible.
- Me haz invocado, humano - dijo sin relajar esa sonrisa para nada natural - Enviaste los cuerpos y almas de tus compañeros a la Dimensión Púrpura a cambio de que la mía entrara a tu mundo. ¿Con qué propósito me llamaste?
- ¿Qué es esto...? - pronunció el hombre con la voz cortada, claramente asustado - ¡Creí que debía sacrificar a mi hijo, no a todos mis subordinados! ¡Eso decían los...!
- ¡Patético! - gritó el bebé. Su voz resonó por aquel bosque como el gruñido de un monstruo - ¿Acaso crees que el alma y el cuerpo de un recién nacido bastan para que yo, Pāpuru, pueda ingresar a tu mundo? Debes dar mucho más que eso, tu hijo no es más que mi recipiente. Ahora, si no vas a pedirme nada entonces desaparece. Yo mismo creceré con este cuerpo y cumpliré el propósito que hace tantas épocas debí cumplir.
- No puede ser... - las siluetas púrpura se enderezaron entonces y comenzaron a caminar hacia el aterrorizado hombre - ¡No! ¡Me rehúso! ¡Creí que ibas a revivir a mi esposa! ¡Dio su vida por este patético niño, y la quiero de vuelta!
- Es imposible - anunció, cortante, el bebé - No puedo revivir a los muertos.
- No... - el padre del niño se daba cuenta de su enorme error. Había traído al mundo un monstruo capaz de destruirlo todo, y por nada - ¡No lo permitiré! - saltó hacia el niño y creó un círculo a su alrededor lo más rápido que pudo antes de que las siluetas comenzaran a sujetarlo - Tengo... que... sellarte de nuevo...
El niño rió fuerte y profundamente.
- Ya sacrificaste a siete personas para traerme, ¿qué puedes entregar para llevarme de vuelta? - el hombre estaba decidido.
- ¡Mi vida! - se soltó un brazo de los seres que lo sujetaban y sacó otro cuchillo para luego clavárselo en el estómago - Este es mi fin, pero también el tuyo.
- ¡Estúpido y patético! ¿En serio crees que esto será suficiente para expulsarme de tu mundo permanentemente?
No, no lo era. El hombre lo sabía, pero al menos le daría a su hijo un poco de tiempo. Desde que nació lo había odiado, pero ahora veía en él su última oportunidad de redención.
- Te lo dejo a ti... - fue lo último que dijo antes que un agujero brillante y oscuro se abriera en medio del aire. Éste absorbió entonces al hombre y a las figuras que supieron ser sus compañeros. 
- Jodidos humanos... - dijo el bebé antes de volver a cerrar los ojos. El agujero se convirtió entonces en un montón de tentáculos que se pegaron a la espalda del niño y se adhirieron a ella como si fueran un gran tatuaje. Entonces todo calló y el silencio de la noche volvió a reinar en aquel bosque vecino del pueblo de Lupinus. 


Capítulo 2 - La casa de la abuela

Jacques dormía en su cuna. Shiroami, su abuela, se mecía mirando por la ventana, pensativa. "¿En qué estaba pensando Merinol?", se preguntaba. La señora había encontrado al bebé durmiendo en un altar extraño en medio del bosque, rodeado de charcos de sangre... y eso no era todo. Tenía un tatuaje horrible en la espalda. Cuando intentó lavárselo, sintió cómo una energía oscura y poderosa la rechazaba y amenazaba con matarla. 
- Así que al final lo hiciste... - pronunció en la oscuridad, iluminada sólo por la luna llena - Tsk. Qué idiota.
Se levantó y fue a su biblioteca personal. Buscó entre los títulos hasta que finalmente encontró lo que buscaba. Un libro enorme que en la tapa tenía los mismos diseños que ahora se encontraban en la espalda de su nieto. Sopló el polvo, lo sacudió un poco y el título se volvió legible: "La Dimensión Púrpura". Ese libro era la combinación de todos los textos que el padre de Jacques había encontrado a través de los años, y sólo en ellos podía haber una respuesta. 
Pasaron las horas, no había nada que explicara cómo acabar con la maldición, pero al menos ahora la anciana entendía qué había sucedido. Merilon había intentado invocar al demonio Pāpuru en persona, pero algo debió salir mal y se arrepintió, por lo que volvió a sellar al demonio en la Dimensión Púrpura a través de Jacques. Sin embargo, ese sello no durará, sólo aguantará al demonio unos años antes de que vuelva. Había convertido a su bebé en un portal demoníaco para salvarlo... qué ingenuo. 
La señora buscó y buscó desesperada y nada. Tiró el libro al suelo entre lágrimas. Éste cayó abierto en una página que ella no había visto bien. "Técnicas", se titulaba. 
- Esto... - la anciana cerró los ojos, reflexionó unos segundos y los volvió a abrir - Muy bien.


Capítulo 3 - El pueblo donde crecí

- ¡Jacques! - gritó la anciana al joven que aún dormía. Ese era su día libre de entrenamiento, ¿por qué lo molestaba a esa hora? - ¡¡JACQUES!!
- ¿Qué...? - dijo el joven con la cara contra la almohada y sin energía - ¿¡Qué!? - insistió más alto al no tener respuesta.
- ¡Baja ahora mismo! ¡Tienes visita!
¿Visita? El joven se levantó de la cama perezosamente, se vistió y abrió la ventana que daba a la entrada. La luz del sol lo cegó por unos segundos, pero le hizo bien y ayudó en despertarlo. Salió de su cuarto directo a la entrada donde escuchaba la voz de su abuela y otra muy familiar. 
- Jacques, cuánto tiempo - dijo una chica sonriendo.
- ¿Kazuyo...? - el joven no podía creerlo.

Minutos más tarde ambos estaban paseando por Lupinus. Kazuyo era una antigua amiga de Jacques muy... íntima. Hacía un año que se había mudado a Era con su familia y desde entonces no habían tenido contacto, pero ahora estaban muy felices.
- En serio, ¡qué alegría verte! ¿A dónde quieres ir? Podemos ir a comer, a pasear, a entrenar, a...
- ¿A entrenar? - dijo la chica entre risas - ¿Entrenaste algo o sigues siendo el mismo debilucho? - le acarició la cabeza con fuerza al chico para molestarlo. Ella lo quería mucho y lo había extrañado un montón. En Era la vida no había sido muy fácil. No había logrado llevarse bien con nadie, y aunque se había puesto a trabajar como aprendiz de herrero tampoco le había ido muy bien en eso. Cuando sus padres fallecieron en un accidente decidió que tenía que volver a Lupinus, donde estaba su hogar,  su gente... pero no iba a arruinar el buen momento con su amigo por eso, prefería mantener la sonrisa que él le generaba.
- Tsk - Jacques se sacó su mano de encima - ¿¡Vamos a averiguarlo!? - le gritó a la chica molesto.
- Por supuesto - respondió esta, desafiándolo con la mirada - A ver si esta "magia púrpura" tuya por fin sirve para algo.

Caminaron por el bosque entre risas e historias hasta que llegaron a un claro. Allí era donde Jacques entrenaba con su abuela, quien le había enseñado desde que tenía memoria a controlar una magia que sólo él era capaz de usar. Nunca le había explicado por qué sin importar cuánto le insistiera el chico, pero tampoco le importaba tanto. Algún día se lo diría. 
Ambos callaron cuando llegaron al claro.
- ¿Como en los viejos tiempos? - preguntó Kazuyo.
- ¡Por supuesto! - exclamó Jacques para luego rápidamente mover las manos como acariciando una esfera invisible. Una pequeña bola púrpura y brillante apareció allí entonces y comenzó a crecer hasta que tuvo el tamaño de una pelota de fútbol - ¡Toma est...!
- ¡Muy lento! - exclamó la chica abalanzándose hacia el pelinegro con una enorme espada en mano. Jacques a penas esquivó el golpe.
- ¿¡Acaso quieres matarme!? - la chica rió.
- Eres más rápido - dijo después de fallar su primer golpe - ¡pero a ver qué tanto! - al darse la vuelta vio aquella bola púrpura volando hacia ella. La bloqueó fácilmente con la espada y se echó a reír - ¡Jajaja! ¿En serio esto es todo lo que...? - la bola la golpeó en la cabeza, tirándola al piso - ¿Pero qué...?
La esfera volvió entonces a la mano de Jacques.
- Este es mi ataque del "boomerang púrpura". ¿Te tomó por sorpresa? Tengo muchas más bajo la manga, ¡y eso que dejé mis katanas en casa!
Kazuyo se puso de pie y agarró con más fuerza la espada.
- Por lo visto tengo que ponerme seria - dijo con una sonrisa.

Shiroami, la abuela de Jacques, se preparaba un té en la casa. "¿Hace cuántos años ya que lleva la maldición mi nieto? ¿Quince?, ¿dieciséis?" Se sirvió una taza.
- Diecisiete... - susurró. De pronto los ojos se le abrieron como platos - ¡¡DIECISIETE!!
La caldera se le cayó de las manos tirando la taza al suelo y rompiéndola. Si esos dos se habían puesto a entrenar como antes entonces no tenía mucho tiempo. Tenía que apurarse o Lupinus entero podía ser destruido.


Capítulo 4 - La Dimensión Púrpura

Todo había pasado demasiado rápido. La oscuridad rodeaba de repente a Jacques en una sinfonía de tonos púrpuras oscuros. Miles de ojos lo observaban, pero se sentía sólo. Voces de hombres, mujeres y niños rogaban al joven que los ayudara. La imagen de Kazuyo y su abuela siendo reducidas a dos cuerpos hechos trizas por sus propias manos no abandonaba su mente. Se puso a llorar sólo.
Aquel claro que había significado tantas cosas buenas en su vida ahora era el lugar de una masacre. Había sangre por todos lados y las únicas dos personas que tenía en su vida yacían muertas a sus pies.
- ¿Qué pasó? - susurró arrodillado con los ojos como platos inyectados en sangre y lágrimas, y agarrándose la cabeza con fuerza - ¿Qué es esto...?

Diez minutos antes
- ¡Abajo Kazuyo! - gritó la abuela mientras creaba una prisión mágica alrededor de su nieto para contenerlo - ¡Mierda!, ¡mierda! - Jacques se encontraba flotando, y una luz púrpura muy brillante salía de sus ojos y boca. Había llegado el momento. El sello que su padre había hecho en él se disipaba.
El joven gritó. De su espalda una masa de tentáculos comenzó a golpear las paredes de la prisión, la cual requería de un esfuerzo enorme de parte de Shiroami para seguir en pie.
- ¿Qué está pasando...? - exclamó Kazuyo.
- ¡Escuchame! - gritó la anciana - En el bolso que cuelga de mí hay un libro. Necesito que lo agarres y busques la página donde hay una enorme espada dibujada, ¿entendido?
- ¡S-sí! - la joven se apresuró y agarró el libro. Una gota de sangre salió de la nariz de la anciana - Abuela, usted...
- ¡No te preocupes por mí! ¡Haz lo que te digo!
Desesperadamente buscó la chica en el libro, y Jacques parecía estar cada vez peor. Los tentáculos eran cada vez más, y se empezaba a escuchar una macabra risa gutural.
- ¡Rápido! - gritó la anciana.
- ¡Lo encontré! - exclamó la chica - ¿ahora qué? - Shiroami cerró los ojos.
- ¿Qué estás dispuesta a dar para salvar a Jacques y al pueblo? - preguntó.
- ¿Qué quieres decir...? - la chica estaba asustada.
- Un demonio muy poderoso está entrando a nuestra dimensión. La única forma de pararlo es si nos sacrificamos. Tenemos un lazo muy importante con el recipiente-portal, así que con esto debería bastar para sellarlo permanentemente en la parte más oscura del otro plano. Esto no hubiera pasado si yo hubiera estado más atenta... lo siento - Shiroami estaba muy seria. Kazuyo se sorprendió, pero bastó echarle un vistazo a su amigo para darse cuenta que la anciana no estaba bromeando. La respuesta sólo podía ser una.
- Hagámoslo - dijo la chica.
- Muy bien. Voy a deshacer esta barrera. Cuando eso suceda tenes que pronunciar la frase que hay abajo del dibujo conmigo. Tan simple como eso, ¿estás lista?
Los tentáculos que salían de la espalda de Jacques eran más y habían aumentado en buen grado su violencia.
- Sí - exclamó la chica. La barrera se deshizo y el joven pelinegro cayó al suelo. Entonces los tentáculos se unieron para formar una puerta. Las mujeres la observaban incrédulas. Entonces se abrió y dio paso a una enorme y horrible mano con garras descomunales.
- ¡¡Ahora!! - gritó la anciana, y ambas comenzaron a recitar el conjuro - Pāpuru, tormentoso demonio. Ahora que intentas escapar de tu prisión, ¡sé encerrado más profundo!
Encima de Shiroami y Kozuyo aparecieron enormes espadas de luz, y de la puerta se escuchó un grito desgarrador.
- ¡¡No!! ¡No me van a volver a encerrar! - se escuchó de forma gutural y horrible. Uno de los tentáculos que formaban la puerta atravesó de lado a lado a la amiga de Jacques.
- ¡Kazuyo! - gritó la anciana - ¡Terminemos con esto rápido! - entonces miró al demonio que entraba de a poco y exclamó:- ¡Me sacrifico en nombre de tu recipiente para encerrarte por mil años más! 
La espada cayó sobre Shiroami, haciéndola pedazos en un instante. La criatura que entraba por la puerta comenzó a chillar y a retroceder. Kazuyo se encontraba en el suelo, sin energías, aún con vida. "Adiós, Jacques", pensó mientras se le caía una lágrima.
- Me sacrifico en nombre de tu recipiente... para encerrarte... por mil años.


Capítulo 5 - El presente

- ¡Muchas gracias, Archaengel! ¡Mi familia no olvidará tu amabilidad! Tienes bien ganado tu apodo - exclamaba alegre el padre de una niña que Jacques acababa de rescatar de un grupo de bandidos. Había pasado los últimos tres años así, trabajando para ayudar a los que más lo necesitaban. Era lo único que lo hacía sentir en paz consigo mismo. "El equilibrio ante todo", solía decir su abuela, y después de toda la oscuridad que había vivido, su papel ahora era traer luz a la vida de los demás. Al menos eso sentía.
- Sólo eviten la zona otra vez. Ya me deshice de los bandidos, pero no me sorprendería que se instalaran otros. Adiós

Archaengel le empezaron a decir. Le pusieron así porque siempre se aparecía cuando más lo necesitaban, y porque nadie conocía su verdadero nombre u origen. Para la gente de Lupinus, había muerto con su abuela y amiga. Él se lo tomó bien y adoptó el apodo con gusto, pero no cree que sea un ángel... ni mucho menos. Jacques hoy en día sólo se dedica a conseguir trabajos y a entrenar su magia, sin aspiraciones personales, sin objetivos. Sólo vivir para redimirse. Después de todo, ¿necesita realmente otra razón?




Apariencia: Takeshi Yamamoto | Katekyo Hitman Reborn



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Re: Ficha de Archaengel

Mensaje por Hakkô'sei Raijin el Lun Mayo 05, 2014 5:39 pm



¡Ficha Aceptada!

¡Bienvenido al foro!


¡Esa planilla sexy! xD


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