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Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

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Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Ethereal Master el Dom Mayo 04, 2014 2:44 pm

Recuerdo del primer mensaje :





¡El camino de la espada! · Rango: C · Ubicación: Hosenka

El consejo mágico de Era, tiene motivos para pensar que el señor feudal de Hosenka se encuentra entrenando un ejército de espadachines, para dar un golpe de estado con ayuda del país de su proveniencia. Por lo tanto, han ofrecido una misión de infiltración, que consiste en entrar a la academia de guerreros de Hosenka mediante una beca otorgada por el consejo, y una vez allí, averiguar si efectivamente se está preparando un ejército o no.
La misión constará en estar durante una semana en el internado de entrenamiento de espadachines de Hosenka y llevar una rutina habitual de entrenamiento, aunque se debe indagar en los momentos libres de entrenamiento.
Recompensa de la misión: 0 Jewels, pero +5 en combate cuerpo a cuerpo, +2 en fuerza, velocidad y resistencia.
Cantidad de posts:  10 posts de 10 líneas · Reward:  +11 stats



En este post se llevará a cabo la misión "El Camino de la Espada" del Tablón de Misiones Globales para Magos Independientes y estará disponible hasta ser completada.
A esta misión se aplican las Reglas de Trabajos.





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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Kyrios Spatha el Sáb Jun 07, 2014 8:51 pm

Je... No decepcionaba, eso estaba claro.

Cuando Kyrios lanzó su escudo había esperado varios posibles desenlaces, pero aquel combinaba varios de los mismos para crear uno para el que, para variar, no estaba del todo preparado... El chico fue capaz de saltar sobre el escudo y desviarlo con el pie lo que, por un instante, provocó en el gesto de Kyrios una expresión de vaga sorpresa. ¿Por qué? Era muy sencillo. Esa clase de maniobras tan floridas nunca habían sido su estilo, posiblemente hubiese sido más fácil para el chaval simplemente moverse hacia un lado o golpearlo con el puño, en su lugar, el chico había decidido hacer algo que sí, quedaba muy bonito, pero era absurdo. Si hubiese decidido golpearle mientras estaba en el aire, con un Lariat por ejemplo, el chaval no habría podido hacer nada para esquivar el golpe, lo que hacía semejante maniobra desaconsejable desde un punto de vista puramente práctico...

Oh, bueno, el caso es que no le había salido mal la jugada, eso tenía que admitirlo. El escudo había sido desviado la distancia justa y, cómo sospechaba, el firme del suelo no era lo bastante rígido como para permitir un rebote, posiblemente incluso si el chico no hubiese golpeado el mismo... Para ser totalmente franco consigo mismo, sin embargo, tenía que admitir que tampoco había perfeccionado la técnica lo suficiente como para que hubiese tenido demasiado éxito en cualquiera de los casos, estaba demasiado acostumbrado a pelear cuerpo a cuerpo y su repertorio de larga y media distancia dejaba que desear, al menos, en un principio. Oh, bueno, el caso es que había acabado en la otra punta de la arena, así que tendría que recuperarlo.

Se disponía a hacer eso, precisamente, lanzándose en carrera para coger su escudo, cuando el otro tipo se le adelantó y fue a intentar levantarlo. Al ver esto, Kyrios se limitó a quedarse quieto, en un principio con una expresión sorprendida en el rostro pero, luego, sonrió...

... No, si, al final, le iba a salir bien la cosa y todo.

Casi sentía lástima por el muchacho, a decir verdad, pero aquello era la guerra. Lo que había intentado hacer era lo que cualquier guerrero habría hecho, apropiarse del arma de su oponente, con fin de utilizarla, probablemente, contra él... Pero por desgracia para él Kyrios había contado específicamente con esa posibilidad y la había convertido en su mayor baza. Cuando Ragnar intentase levantar el escudo, notaría que era incapaz de levantarlo. Podría pasarse años intentando moverlo y este no se deslizaría ni un ápice de la arena, ni tan siquiera por medios mágicos sería capaz de arrastrarlo ni un milímetro... Era más que probable que, de intentarlo, acabase haciéndose migas a sí mismo pero, precisamente, ahí residía la belleza. No se trataba de fuerza, ni de maña, ni siquiera de habilidad... Simplemente aquel escudo no era algo que cualquiera pudiese utilizar. Como no lo era ninguna de las piezas de su armadura.

Pero para cuando se diese cuenta sería ya demasiado tarde...

Aprovechando la más que evidente confusión del chico, Kyrios correría hacia él y, sin darle un segundo para poder levantarse del suelo, le lanzaría un puñetazo devastador al rostro con toda la fuerza que era capaz de conjurar, utilizando para ello la mano derecha. El objetivo de tal puñetazo, sin embargo, no era hacerle daño permanente, ni siquiera herirlo, es más, quizá ni siquiera fuera necesario que lo golpease... Con que intentase esquivar hacia atrás, saliendo de la arena, ya bastaría para que el combate se hubiese decidido en su favor. Pero ni siquiera era ese el objetivo, después de todo, si conseguía que se rindiese sin seguir peleando también estaría bien... ¿Y qué mejor forma de hacerlo que demostrar que estaba a un nivel completamente distinto? La primera parte de aquella estrategia ya se había completado, la de demostrarle que era imposible para él usar armas que para Kyrios eran un juego de niños.

En cuanto consiguiese que el chaval se apartase del escudo, procedería a alzarlo con el pie y recuperarlo, haciendo que volviese a la posición en que debía estar desde un primer momento. ¿El objetivo de esto? Muy simple. Al manejar con tanta facilidad un escudo que él ni siquiera habría sido capaz de mover estaría diciéndole, con actos, no con palabras, que la diferencia entre ellos era demasiado grande como para poder salvarla. Diciéndole, en otras palabras, que ya había ganado el combate antes de empezar. Si la jugada le salía bien y el chaval se daba cuenta de lo que estaba viendo, y lo interpretaba como él quería, ambos podrían largarse de allí sin sudar una gota más, quedando frescos para un hipotético combate que, muy probablemente, estaría por llegar. Eso implicaba que las posibilidades de que los pillasen con la guardia baja serían mínimas... Pero para eso tenía que salir bien la jugada.

Y si no lo hacía... Bueno, eso complicaría las cosas innecesariamente, así que prefería no pensar excesivamente en ello.

Pero no podía contar con que se rindiese por las buenas, eso sería, sabía, demasiado fácil. Las cosas nunca eran tan sencillas, jamás lo habían sido... De modo que Kyrios debería estar preparado para un posible ataque, para defenderse ante un posible as en la manga guardado por el muchacho. La forma en que lo haría sería sencilla: No necesitaba utilizar sus propios ases en la manga, no aún, pues le dejarían en una posición demasiado comprometida más adelante, pero tendría que reaccionar ante un eventual ataque. No podía descartar que el chico tuviese capacidad para realizar ataques de cierto alcance, así que, si se daba este caso, bloquearía con su espada o escudo el proyectil que le lanzara... Podría intentar desviarlo de vuelta contra él mismo, golpeándolo para ello, pero eso requeriría una destreza y suerte con la que posiblemente no pudiese contar. En caso de que se acercase y golpease físicamente, sin embargo, estaba preparado para acabar ese combate con una de sus mejores maniobras de Pankration, una técnica que no había usado hasta el momento pero que cada vez parecía ser más propicia... Aunque, por supuesto, para eso el chico tendría que acercarse a él y tratar de golpearlo...


Bueno, casi se podía decir que la suerte estaba echada en tales circunstancias. Más allá del campo de batalla, el bullicio seguía aumentando y era sólo cuestión de tiempo que aquel gallinero acabase estallando como una olla a presión lo que, teniendo en cuenta las circunstancias, casi sería un alivio... Ahora mismo lo que más deseaba Kyrios era que todo aquello acabase de una vez, que el enemigo que presentía, pero no veía, diese la cara por fin y pudiese enfrentarse a él como un verdadero hombre, con el honor que se podía esperar de una lucha entre caballeros. Aunque, muy probablemente, no caería esa breva.

En fin... Gajes del oficio, que se decía...


Master:


Unas 90 líneas, uso 70 para aprender Destrucción Asegurada y me preparo para ejecutarla en caso de que Ragnar ataque físicamente. Me guardo las 20 líneas restantes. También preparo una técnica secreta para el siguiente post.

Ragnar:


Ragnar, no has podido levantar el escudo porque todas las armas de Kyrios, tanto Nemea como Omega (que es el nombre conjunto de la armadura y el escudo) tienen una cualidad intrínseca que las hace imposibles de levantar para cualquiera que no sea Kyrios. Para que te hagas una idea, es algo parecido al Mjolnir de Thor. Estas cualidades no dependen de técnica, sino que son inherentes al arma, por eso no la puse en el post. En cualquier caso, como siempre, he dejado el post de tal forma que tú decides si recibes o no los golpes que te lanzo, como siempre. Si no quieres o no crees que deban darte, puedes esquivarlos, lo dejo a tu elección.

¡Gracias, y suerte!
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Kisho el Lun Jun 09, 2014 4:16 pm

Escuchó en silencio el monólogo de su compañero de habitación y asintió ante la posibilidad que aquel planteaba. Es cierto, jamás se había planteado el estar bajo los efectos de algún tipo de magia, sin embargo, Umi jamás había hecho nada que le hiciera daño. En los años que se habían relacionado ella jamás había demostrado algún interés que no fuese más allá de Kisho como persona. Aún así, reconocía la astucia de su compañero al hacerle aquella proposición.
– Rei, eres astuto como un zorro. Estoy de acuerdo con lo que me propones. – su sonrisa se hizo evidente al costado de sus ojos y dejó que aquel procediera con su hechizo. Mientras el hechizo era llevado a cabo la puerta se abrió de forma brusca, y dos guardias hicieron acto de presencia en la habitación. – Rei, ha llegado el momento de que te retires. – murmuró uno de los guardias, pero el rubio actuó sin dar tiempo a respuesta por parte del pelirrojo. Se puso de pie y miró a los guardias. – Rei está conmigo, y está de nuestro lado. – sentenció para luego mirar por sobre su hombro a su compañero y asentirle con la cabeza.

Los guardias se miraron entre ellos y posteriormente se retiraron. – Bien. Lo primero que debemos hacer es saber de qué lado están el señor lancelot y el rubio. Vayamos a ver en que siguen los combates. – se colocó sus armas en su espalda y esperó ser secundado por su nuevo compañero. Emprendió camino hacia el centro de las arenas, donde un montón de personas se encontraban reunidas. Al acercarse un poco más, logró divisar que los dos jóvenes a los que tenía que inspeccionar se encontraban en un combate, lo cual le venía como anillo al dedo. – A partir de este combate, podremos idear una estrategia que nos permita derrotarles. Incluso podríamos hacer alguna otra maniobra… - susurró al pelirrojo, mientras en su cabeza, tejía una gran gama de ideas al observar el combate que aquellos se encontraban disputando.


Spoiler:
Un post corto. Lo lamento si no hice más énfasis en lo que decías en tu post Manu, hice el post sin tener el tuyo porque salí en bus y me olvidé de guardarlo, pero no quería demorar más el tema, así que posteo esta cagada. Jajajajajajaja

Reagar, Kyrios, apuren con el combate, así Rei y yo no quedamos estancados. Jajajajaja

¡saludos!
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Ragnar el Lun Jun 09, 2014 7:25 pm

Esquivar el escudo no fue difícil, aunque podría haberlo echo de forma menos ostentosa como saltar hacia un costado, incluso pasar por debajo del mismo habría sido mas practico, pero no, Ragnar tuvo que mostrar que si tal vez no lo parecía, era alguien con un nivel de agilidad mas o menos decente.
Una vez esquivado el escudo Ragnar intentó levantar el escudo para devolvérselo a su dueño, pero algo no estaba bien. El escudo era demasiado pesado, es mas , ni siquiera pudo moverlo un poco, a pesar de que por la forma del escudo podía llegar a tocar la parte interna del mismo.
Fue tan solo un instante que Ragnar bajó la mirada hacia el escudo, algo desconcertado por lo que estaba pasando, gran error, porque cuando levantó la vista su oponente ya se estaba abalanzando sobre él para darle un puñetazo con la diestra.
Instintivamente Ragnar saltó hacia un costado para esquivar el puño aunque, no logró esquivarlo del todo, ya que la mano de su rival le rosó el pómulo derecho, y ademas, el protector del antebrazo del espadachín le produjo un corte que llegaba desde un costado del ojo casi hasta la oreja.
*Me descuidé* Se dijo Ragnar a si mismo una vez se había alejado de su oponente, quedando en una esquina de la arena.
Ragnar podía sentir el corte en el costado de su cara, era algo molesto, no para su movilidad o capacidad de lucha, mas que nada le molestaba de forma psicológica *Primer regla en una pelea: Nunca perder de vista al rival* ¿Como pudo haber pasado eso? Ni él entendía como se le pudo olvidar la mas importante de las reglas básicas de un combate, pero de todas formas no podía ponerse a pensar en ello. Su oponente estaba por prepararse, levantando el escudo con su pie *Me parecía que había algo raro con este tipo..... Probablemente sea un mago* Se le había ocurrido a Ragnar que esa podría ser la explicación de por que el no pudo ni siquiera moverlo.
De todas formas lo que importaba era lo siguiente que pasaría, cuando el chico de la armadura tomase el escudo con su mano, ya que cuando lo hiciese se activaría la trampa que Ragnar puso al momento de tocar la parte interna del escudo.
El hechizo que le permitía colocar círculos mágicos explosivos haría efecto, que a esa corta distancia provocaría un fuerte daño, sobretodo en su brazo, y por no tener puesto el yelmo probablemente el daño al rosto sería algo interesante, aunque mas que el daño al rosto, lo que a Ragnar mas le interesaba era el daño al oído, mas precisamente, al oído interno, con lo que afectaría severamente el equilibrio de su oponente, ademas de su temporal falta de audición debida al estruendo de la explosión.
Apenas hizo explosión el hechizo, Ragnar rápidamente se movió hacia el centro de la arena sin perder de vista a su oponente, esperando por un posible punto vulnerable, o tal vez, incluso un punto ciego.
De todas formas no podía demorar mas esta pelea.

Spoiler:
Técnica revelada:
Hidden Constelation: Con este hechizo el usuario crea círculos mágicos en el suelo que, al ser pisado tan solo uno, todos harán una explosión en cadena. La fuerza de estos es suficiente para herir severamente a alguien sin ningún tipo de protección.
Estos círculos mágicos son creados siguiendo el patrón con el que las estrellas forman diversas constelaciones, siendo una constelación que puede crearse hasta rango B y dos constelaciones en rango A y S.
La cantidad de círculos mágicos que pueden crearse depende de la constelación que se forme y pueden permanecer en el campo durante 3 turnos si es una sola constelación.
Cuando se llega a rango A, una sola constelación duran 4 turnos pero, si son dos constelaciones duran solo 2 turnos.

Nota importante: ahora lo que uso es solo uno de los círculos, y aunque el hechizo no lo diga, se pueden poner sobre cualquier superficie solida, en este caso, tu escudo.
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Kyrios Spatha el Miér Jun 11, 2014 1:09 pm

Spoiler:
Perdona el retraso Ragnar, tuve que preguntar un par de cosas antes de hacer el post T_T

Kyrios estaba preparado para casi cualquier cosa: Había vivido la mayor parte de su vida para la batalla, y eso le había permitido adquirir la capacidad de reaccionar hasta al más ínfimo de los detalles... La brisa cálida de las mañanas de verano, la hierba húmeda en invierno, hasta las sombras proyectadas sobre los árboles. El guerrero que había hecho su vida en el campo de batalla jamás había sido derrotado, jamás había sido roto en combate.

Quizá fue esa la razón por la que se dio cuenta de que algo no iba bien.  Conocía su escudo como una parte más de sí mismo así que, cuando se acercó para poder alzarlo con el pie, no tardó demasiado en darse cuenta de que había algo distinto en el mismo, como si los propios dioses le estuviesen avisando de que su regalo divino había sido alterado en modo alguno.  Incluso así, el escudo fue alzado con el pie y, cuando lo hizo, Kyrios se dio cuenta de lo que estaba a punto de pasar: Notó la magia circulando por su superficie, una magia que no era la suya y sus ojos se abrieron de par en par por un instante.  Todos sus músculos se tensaron en un momento y, entonces, llegó aquello...

Una explosión intensa se produjo, cerca de él, llenando el campo de batalla de humo y tierra arrancada violentamente del suelo, una explosión que tuvo su origen en su propio escudo... No sabía qué demonios había hecho aquel criajo, pero había cruzado una línea que no debía haber atravesado. Aunque Kyrios tuvo los reflejos y habilidad para apartarse del área de efecto de la explosión, lanzándose hacia atrás y aprovechando la onda expansiva para rodar por el suelo, absorbiendo el impacto y reduciendo dramáticamente el daño causado, su escudo acabó nuevamente lejos de él a causa de la explosión producida por lo que quiera que hubiese hecho ese niñato.  Kyrios podría pensar muchas cosas, pero en aquel momento lo único que su mente podía procesar era que el tipejo lo había traicionado: Él había accedido a que lucharan como hombres, mano a mano, pero al tipo le había faltado tiempo para utilizar aptitudes mágicas, una traición a los términos de aquel combate que, creía, habían establecido tácitamente antes. Aquella había sido una estratagema burda, inteligente quizá, pero carente de honor alguno.

Pero lo más imperdonable de todo era que se había atrevido a infectar su escudo con su magia.  No le hubiese importado lo más mínimo si, por ejemplo, le hubiese lanzado un proyectil mágico, o si le hubiese hecho llover llamas del cielo... Su escudo habría estado ahí para protegerle, lo habría hecho con mayor o menos eficiencia, cierto, pero era, dentro de lo que cabía, ataques "razonables".  Pero convertir una de sus armas, una parte de sí mismo, en una "bomba" para intentar acabar con él era una estrategia que sólo un miserable utilizaría...  Un ataque indirecto, guerra sucia...

... Así que esa era la forma en que iba a combatir...  Muy bien, él también sabía utilizar ese tipo de tácticas.

Aunque la explosión le había hecho daño (había ocurrido demasiado cerca de él para no ser así), sus reflejos le habían permitido minimizar el mismo notoriamente... Tuvo que dar gracias, también, al hecho de llevar puesta su armadura pero, sobre todo, a su previsión a la hora de prepararse para un posible ataque por la espalda:  Aunque era imposible que el criajo o cualquier otra persona pudiese reconocerlo, ahora Kyrios había ascendido a una forma que ellos no podrían derrotar.  Cubierto por el manto de un Dios, un aura dorada sólo perceptible para aquellos que él deseaba que vieran, Kyrios había aprovechado la explosión para rodar por el suelo... Se habría levantado para seguir combatiendo, atosigando al niñato con una lluvia de golpes, destrozando su cabeza contra el suelo a puñetazos por haber utilizado aquella táctica tan burda, pero su inteligencia pudo más que su rabia, aunque esta cada vez era mayor.

... No pudo evitar sonreír.

Sí, era una táctica asquerosa, sucia y rastrera, pero también inteligente... Desde luego no se había preparado para ella debidamente porque pensaba que el niñato, al haberle retado a un duelo mano a mano, se adheriría así mismo a dichas reglas, no utilizando aptitudes mágicas más allá de su propio cuerpo. Pero quizá, sólo quizá, hubiese sido culpa suya por asumir que alguien en aquel coliseo podía tener honor, o conocía siquiera el significado de esa palabra... Después de todo, no todo el mundo se había criado como él en una cultura para la cual el combate era prácticamente una religión y el respeto al oponente en batalla un credo.  Tenía que reconocerle los méritos al chico.  Al retarlo a lo que él creía un duelo de honor le había hecho bajar la guardia a ese tipo de tácticas, haciendo que no se lo esperase en lo más mínimo. Si no hubiese sido por sus reflejos entrenados hasta el punto del absurdo, su previsión activando el Manto del Dios de la Guerra de forma reactiva, y el giro de su escudo al ser levantado, aquello habría podido causar un daño mucho mayor del que había hecho... Eso tenía que admitirlo.  

Había sido descuidado...

Pero de todos modos, hasta de lo malo se podía extraer algo bueno. Llevaba un buen rato intentando saber cómo cojones acabar con ese combate de forma rápida y sin levantar demasiado la liebre... Había esperado que el chico se rindiese, de modo que ambos pudiesen salir de la arena sanos y salvos, en preparación para otro posible ataque, pero aquello que había hecho le había dado la excusa perfecta. La explosión había sido bastante fuerte para cualquier persona normal y, por el momento, nadie tenía la menor idea de sus propios poderes... En pocas palabras, todo hijo de vecino esperaría que hubiese sido derrotado después de semejante ataque.   Era un poco sucio por su parte y, desde luego, no es que le gustase, pero en la gran escala de las cosas, le acababa de dar la oportunidad de salir de ahí sin hacer ruido y con la posibilidad de investigar lo que fuera que estuviese pasando sin levantar sospechas.  Lo único que tenía que hacer era jugar un poco con la psicología de aquellos inútiles...

De modo que, cuando la explosión se produjo, rodó, sí, pero no se levantó. El Manto del Dios de la Guerra se activó sólo por un instante, pero se desactivó tan pronto le permitió resistir el ataque y recuperar su escudo tras la explosión, usando su capacidad de rechazar aquello que le era ajeno para eliminar cualquier rastro existente todavía de la magia del niñato en el mismo. Tras su ruedo, Kyrios permaneció en el suelo, boca abajo, los ojos cerrados, aparentemente inerte...  Para cuando el humo de la explosión se hubiese disipado, parecería, a todas luces, que efectivamente había sido derrotado y ya se había preparado para tal eventualidad.   Pasarían sólo unos pocos segundos en que el chico podría quedarse contemplando su "victoria" pero, antes de que se pudiese acercar a comprobar que de verdad estuviese derrotado, alguien entraría en la arena, sacándolo de allí y llevándolo entre bambalinas.

Concretamente, la muchachita que había salvado antes.

La verdad, era una solución que no le gustaba mucho: Detestaba "conceder" a alguien una victoria que no se merecía, especialmente una victoria conseguida por trucos sucios como aquel, pero teniendo en cuenta el cómo iban las cosas y el modo en que sus instintos habían estado partiéndole la cabeza desde hacía ya un buen rato, aquella parecía ser la mejor forma de poder seguir con su misión original... Después de todo, no había entrado en ese coliseo para morir en la arena por un ataque por la espalda y le daba la impresión de que ese iba a ser su destino si por alguna razón permanecía allí más tiempo del debido.  Era odioso pero ninguna victoria se conseguía sin sacrificios y le daba la impresión de que, para vencer contra aquellos que no tenían reparos en utilizar triquiñuelas y trucos sucios para alcanzar la victoria, la única forma de hacerlo era, precisamente, volver dichos trucos en su contra.

Mientras pensasen que había sido derrotado no lo considerarían una amenaza y eso les haría bajar la guardia. Justo lo que necesitaba para llegar al fondo de todo el asunto. ¿Que eso suponía permitirle a ese niñato insolente alzarse con una victoria que no se había ganado y dar la impresión de que bastaba tan poquita cosa para derrotarle?  No le gustaba, evidentemente, pero era un pequeño precio si tenía en cuenta que lo que estaba haciendo era asegurarse poder vivir para luchar otro día.  Además, en aquellas circunstancias había cosas mucho más importantes que él mismo, estaba en juego el futuro de la propia Hosenka... Y si continuaba el combate en las circunstancias en las que se encontraba sabía que acabaría destrozando al chico contra la arena.  Estaba demasiado furioso por su falta de honor como para pararse siquiera a pensar en controlar sus fuerzas para evitar hacerle daño.  Sabía que, de seguir luchando, uno de los dos saldría de allí en camilla y sin un hueso sano...

Mejor conceder, de momento, la victoria.  Más adelante, cuando se encontrasen en un terreno neutral y no hubiese fuerzas ajenas al control de ambos intentando cargarselos por la espalda aprovechando que se encontraban cansados, ya se enfrentarían de verdad y le haría tragarse sus dientes a golpes.  De momento lo principal era sobrevivir a aquella trampa mortal...






Cuando Kyrios fue, finalmente, sacado de la arena, pasaron unos pocos instantes en que pudo ver el bullicio cercano.  La gente seguía jaleando y arengando al muchacho por su "inteligente" victoria, y el guerrero no pudo evitar más que rodar los ojos en sus cuencas con un gesto de evidente insatisfacción... De cualquier modo, el camino hasta la enfermería fue bastante tranquilo: Los médicos encargados de cerciorarse de su estado no tardaron en darse cuenta de que no necesitaba más que un poco de reposo para volver a estar al 100%, de modo que no se preocuparon demasiado por armar jaleo mientras lo sacaban de la arena.  La chica que había derrotado antes, por contra, parecía estar preocupada por lo que acababa de ocurrir, casi molesta. No la podía culpar, aunque no dijo nada al respecto. Insistió en que los médicos dejasen que ella se ocupase de todo, aunque estos se mostraron reticentes... Pasó tiempo hasta que logró convencerles de ello...

Sin embargo, fue paciente y ello dio su fruto. Los médicos se marcharon para atender a aquellos que estaban heridos en la arena y, sólo cuando desaparecieron por los pasillos, Kyrios consideró oportuno acabar esa charada... Se separó de la muchachita, que había estado dándole apoyo y se dispuso a seguir camino por su propio pie. Le costó un poco, aquella explosión había sido muy cercana y todavía le pitaban los oídos, pero no fue más grave que muchas otras veces que había sufrido heridas similares.  Se tomó un instante para recuperar el aliento y asegurarse de que no le faltaba nada: Su escudo, su espada... Bien, lo tenía todo. Estaba preparado.

Pero mientras aquella chica estuviese con él, iba a estar en peligro. Le ordenó que se fuese. Costó, pero acabó consiguiéndolo, quedándose solo en aquellos pasillos, por los que ahora mismo no estaba pasando un alma... ¿Y cuál era el plan? Sencillo. Avanzar por los mismos, ir hacia la enfermería e "interrogar" al hombre araña, quien imaginaba que sería el que tendría más claro qué cojones era lo que estaba pasando allí. Posiblemente se resistiera a ello pero, por suerte, solía ser sumamente persuasivo... No sabía cuánto.



Técnica usada:

Manto del Dios de la Guerra - Don Divino-  


El primero de los muchos Dones Divinos a los que tiene acceso Kyrios, este Don concede al Campeón un manto protector de origen divino que reduce considerablemente el daño que recibe de los ataques enemigos. Este manto también sirve para aumentar el daño y alcance de los ataques físicos y rango de protección de su armadura y escudo, convirtiendo a Kyrios en un poderoso combatiente físico, aunque sus estadísticas, como tales, se mantienen estáticas.


Nivel D: Reduce los daños sufridos en un 5% y aumenta los causados físicamente en la misma proporción. El filo de su arma se extiende en 5 CM de largo y 2 de ancho.

Nivel C: Reduce los daños sufridos y aumenta los causados físicamente en un 10%. El filo del arma de Kyrios se extiende en 10 CM de largo y 4 de ancho.

Nivel B: Reduce los daños sufridos y aumenta los causados físicamente en un 15%. El filo del arma de Kyrios se extiende en 15 CM de largo y 6 de ancho.

Nivel A: Reduce los daños sufridos y aumenta los causados físicamente en un 20%. El filo del arma de Kyrios se extiende en 20 cm de largo y 10 de ancho.

Nivel S: Reduce los daños sufridos y aumenta los causados físicamente en un 25%. El filo del arma de Kyrios se extiende en 50 cm de largo y 25 de ancho.
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Ragnar el Jue Jun 12, 2014 10:24 pm

Todo parecía haber terminado. El oponente de Ragnar estaba inconsciente en el suelo, o eso aparentaba, ya que Ragnar pudo darse cuenta de que algo no andaba bien *Debería estar mas lastimado* Pensaba Ragnar mientras lo observaba después de que la nube de polvo levantada por la explosión se disipase. *¿Cuanto mas tiene que durar esto?....¡¡¡¿Y como carajos se dio cuenta?!!!* se decía Ragnar a sí mismo mientras nuevamente se posicionaba para atacar.
*No se levanta..... ¿Por que?..... No está tan lastimado..... Puede seguir luchando* Lentamente Ragnar se acercaba a su oponente, escéptico sobre lo que parecía su victoria, para ver como la chica que se había rendido ante el espadachín se acercó para sacarlo de la arena, siendo ayudada por aquellos que se estaban encargando de los heridos por todo el lugar, producto de las varias peleas que se estaban llevando a cabo en simultaneo.
*El ganador es.....* El guardia que hacía de árbitro en esta arena se acercó a Ragnar, y casi susurrándole dijo *¿Como se supone que te llamas?* Por un instante Ragnar quedó tan sorprendido por la pregunta como lo había quedado al ver a su oponente casi sin ninguna herida y tirado en el suelo como si estuviese en estado vegetal; luego recordó que nunca lo habían llamado para pelear, el simplemente se metió en el medio en respuesta al desafío del chico. *Ragnar Erikson* *¡¡Ragnar Erikson!!* Gritó el árbitro anunciando al ganador de la pelea.
En el momento en que Ragnar se dio media vuelta para salir de la arena el guardia le dijo *¿No se suponía que era una pelea a mano limpia?* Con cierto tono de desaprobación en sus palabras *Él me atacó con su escudo. Y sobre todo....* Terminó de decir Ragnar para darse vuelta y decir lo último cara a cara al árbitro *Si le crees a tu enemigo en una pelea entonces es probable que termines muerto* Sentenció Ragnar provocando una leve sonrisa en el rostro del árbitro, que anotó algo en su libreta para luego dirigirse al centro de la arena.
*Si no hay ningún otro superhéroe que quiera pelear contra todos aquí dentro, pasemos al siguiente* Pronunció el sujeto provocando la risa de varios de los presentes, que aparentemente habían disfrutado de la pelea, porque despedían a Ragnar con aplausos mientras este salía de la arena, rumbo a donde se encontraba un pequeño puesto de enfermería donde se atendía a los heridos leves. *Bastante feo el corte* Dijo la enfermera que lo recibió a unos metros de esa pequeña estación médica. *Vamos a curar eso..... Y asegurarte de no moverte mucho. O quedará feo* Le decía a Ragnar mientras buscaba unos productos para desinfectar el corte que tenía cerca del ojo.
*Tuviste suerte de no perder el ojo* Le decía mientras limpiaba su herida para que después se le acercase el médico que antes había curado sus heridas con su magia. *Este fue mas fuerte, aparentemente* por lo visto recordaba a Ragnar y las heridas que tenía antes. *Aparentemente* La respuesta de Ragnar fue tan tajante en cuanto al tono de voz que el sujeto que lo estaba curando simplemente se quedó callado.
*Solo es una herida leve. No va a impedir que sigas en la competencia* Dijo el médico al finalizar la revisión de la herida y comenzar a rebuscar en un botiquín que tenía cerca *Solo aplica presión con estas gasas* Dijo mientras le alcanzaba un montón algo exagerado de gasas a Ragnar *Eventualmente va a dejar de sangar y va a dejar de molestarte.... Aunque no parece que te molestara desde un principio* Terminó el médico alejándose del lugar mientras que Ragnar se acercó a una de las arenas donde un sujeto con espada y otro con lanza estaban peleando, esperando por ser llamado, o una oportunidad para recabar información que le permitiese descubrir si de verdad algo se estaba tramando ahí, si realmente todo esto era solo una fachada para una rebelión por parte del señor de Hosenka.
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Kisho el Sáb Jun 14, 2014 1:38 pm

– Algo no está bien, Rei. – farfulló el ojiazul, quien cruzado de brazos contemplaba el desenlace de aquella estrepitosa explosión que se había llevado a cabo en el campo de batalla. El humo se había disipado, y con este, el vitoreo de la gente se hacía presente. – Con tus capacidades médicas deberías saberlo bien. Un impacto como aquel, centrado en la parte externa de su brazo, no hubiese acabado con una pérdida de conocimiento, ya que en ningún momento sufrió alguna conmoción en su cabeza, ni mucho menos un golpe en la carótida. Ese hombre debería estar en el suelo, retorciéndose de dolor al haberse desgarrado algún músculo por recibir el impacto de forma repentina. Pero no lo está, así como tampoco está inconsciente. – más que un diálogo, aquello era un pensamiento en voz alta, mientras observaba con suma atención todo lo que se llevaba a cabo en la pseudoarena.

– Ese hombre de la armadura, debería haber aplastado al rubio si es tal su poder. Pero no lo ha hecho, y eso seguramente sea porque sospecha que algo está sucediendo. Es más inteligente de lo que creí. – su voz se perdía entre el bullicio de la gente, y en ese momento la misma chica a la que “perdonó” se metió en el campo de batalla para rescatar el cuerpo de su compañero. Sin embargo, Ragnar no dejaba de ser un luchador increíble. En cierta forma, había actuado de la misma forma que lo había hecho él en su propio combate, y tal vez no hubiese conseguido una victoria de haber actuado de otra forma. Fue entonces que los médicos comenzaron a retirar el cuerpo de luchador de armadura plateada del campo de batalla. – Rei, tal vez pueda razonar con ese tipo. Mientras ideamos qué hacer con Ragnar, necesito que lo mantengas vigilado para que no meta las narices donde no debe. Yo intentaré averiguar un poco más sobre el señor lancelot. Si entro en combate con él, no podré derrotarlo yo solo, evidentemente es mucho más fuerte que yo. Pero no te preocupes, si eso sucede, haré que te enteres. – hizo una guiñada a su compañero  y se dio media vuelta para desaparecer entre la multitud, justo al momento que pronunciaron el nombre del ganador.

La oscuridad comenzaba a abrazar el cielo cuando tres secos golpes resonaron en la oficina que ya había visitado ese mismo día, y sin esperar respuesta alguna el rubio deslizó la puerta, donde encontró al mismo hombre que anteriormente ese día le había hablado sobre el paradero de Umi. - Kishin, ¿Qué podemos hacer…digo, que puedo hacer por ti? – musitó aquel al tiempo que aquella inquietante sonrisa volvía a dibujarse en sus labios, pero el rubio no titubeó. – He escuchado rumores… rumores con los que no estoy de acuerdo. Un “tipo araña” ha atacado a uno de los participantes por la espalda, precisamente al que yo tengo que “sacar del camino”. – clavó su mirada en su interlocutor, quien borró la sonrisa de su rostro y comenzó a negar con la cabeza. – No he tenido nada que ver con eso. – mintió, y tampoco se esforzó por esconder su intención, lo cual hizo que el rubio diera dos pasos hacia adelante. — Yo no soy un peón de tu ajedrez para que simplemente puedes utilizarme y prescindir de mi a antojo. Espero que empiecen a ser transparentes conmigo o…
- ¿O qué? ¿Te irás? ¿Nos expondrás? ¿Y luego qué? Tal vez irás a salvar a tu amada Umi… nos necesitas, y nosotros te necesitamos a ti. Es tan simple como eso. ¿Quieres la verdad? Acabamos de poner un precio por la cabeza de ese hombre, y también de la de Ragnar. ¿A qué pensabas que me refería con “eliminar”? ¿Invitar a cenar?
– Ambos son magos, lo he comprobado en el campo de batalla, y ambos pueden ser útiles para nuestra causa. ¿O a caso si es una amenaza prefieren eliminarla que pasarla a nuestro bando? — A medida que se llevaba a cabo aquel intercambio, el semblante del pelinegro se había inundado de seriedad y se había puesto de pie, acercándose amenazantemente al rubio, quien en ningún momento dejó de corresponder aquellas acciones con una mirada desafiante. – Me agradas, Kisho. Resultas ser más inteligente de lo que pensaba, pero sinceramente, no tienes la credibilidad suficiente dentro de nuestra causa como para que respaldemos a ciencia cierta lo que propones. Pero te daré una oportunidad. Tienes cuatro días para convencerlos. Si no lo haces, tú mismo tendrás que encargarte de eliminarlos, aunque eso te cueste la vida, y si no los eliminas, asumiremos que nos has traicionado… y no podemos dejar cabos sueltos cuando se planea un golpe de estado, ¿no? – explicó en un tono sumamente amenazante que en ningún momento perdió su forzada amabilidad. Un sudor frío recorrió el cuello del rubio que en ese momento asintió con la cabeza y sin dar respuesta alguna, dio media vuelta y volvió a correr la puerta para retirarse al tiempo que el ojo del báculo que llevaba en la espalda se abrió. - Espero que no guardes resentimiento hacia mí. Recuerda que Umi te está esperando y que nosotros estamos intentando ayudarte. – murmuró el hombre, quien no obtuvo respuesta más que un fuerte estruendo por parte del rubio al cerrar la puerta corrediza. Aquel ojo se cerró.

Sabía que si aquel hombre no había titubeado en aceptar una derrota frente a toda la gente, no tendría apuro en salir de la enfermería para poder seguir aparentando que estaba herido. Eso le compraba el tiempo extra que necesitaba para, como había dicho aquel pelinegro, eliminar cabos sueltos. Se había acercado a la enfermería, precisamente donde se encontraba aquel “tipo araña” y había ordenado a los guardias que retiraran a aquel hombre de las instalaciones y lo dejaran fuera de las mismas, en una carroza camino a Era. Había sido fácil convencerlos ya que al abrir el ojo del báculo, este había podido crear una ilusión dentro de la habitación en la que se encontraban, ilusión que había encubierto su veloz movimiento de mano al robar una de las insignias de la casa feudal de Hosenka, la cual se encontraba sobre una mesa de la oficina del pelinegro.

Una vez que los guardias se marcharon, el rubio se encaminó a la sala donde el hombre con la armadura se encontraba. Apoyó su espalda contra la pared, a un costado de la puerta de entrada a dicha habitación, y tras flexionar su pierna y apoyarla contra la pared, se cruzó de brazos. Cerró los ojos y se concentró en escuchar lo que fuese que pasara ahí dentro y de paso descansó los mismos, montando guardia durante varias horas hasta que la noche terminó de cerrarse. La puerta se abrió con delicadeza y la figura del hombre y la muchacha salieron de la misma, donde seguramente se llevarían la sorpresa de encontrarse con la figura del enmascarado. La caricia plateada de la luna únicamente alcanzaba a alumbrar al rubio un poco por sobre su cintura, y este abrió sus ojos de forma brusca al sentir a los dos individuos andar a su lado. – Me resulta curioso. – hizo una pausa para separarse de la pared y adelantarse varios pasos hasta posicionarse frente a aquellas dos personas, unos dos o tres metros más adelante. - ¿Cómo alguien que parece darle tanta importancia al honor, según lo que me contaron, se junta con un ser tan carente del mismo? – murmuró clavando su mirada en la chica que acompañaba al caballero. – Hiciste que tus compañeros fuesen derrotados en batalla en vano. Preferiste salvarte de una paliza, que ser derrotada y mantener tu orgullo frente a una postura tan machista como la que demostró… - esperó que aquel hombre completara la frase dando su nombre, y si no lo hacía, había dejado bastante clara la idea.

La chica no debía tener nada más que decir, por lo que seguramente la misma saldría de la escena, dejando a ambos jóvenes a solas para que pudieran discutir. Esperó pacientemente a que la chica se retirara y posteriormente caminó hasta una de las columnas que sostenía el sobre techo de aquellos pasillos, cruzándose de brazos y dejando caer su hombro con todo el peso del cuerpo contra aquella columna. –No estás aquí por una pasantía gratuita para entrenar. No lo necesitas, se ve a leguas que eres un guerrero entrenado… tampoco estás buscando buenas batallas. ¿Qué podría haber aquí para un guerrero experimentado? Solo principiantes y principiantes avanzados. Estás aquí por otro motivo… - hizo una pausa, para clavar sus orbes añiles en las del caballero. – Estás, al igual que yo, por parte del imperio. ¿No es así? – mintió, pero siquiera titubeó al hacerlo. Tal vez el joven no era el mejor guerrero de aquel lugar, pero sin duda sus capacidades para mentir eran solo equiparables con las fábulas sobre zorros.  Mantuvo silencio y se dedicó a escuchar lo que aquel hombre tuviese que decir.
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Kyrios Spatha el Dom Jun 15, 2014 7:39 pm

Kyrios tenía toda la intención de interrogar a ese hombre araña para sacarle absolutamente toda la información que le fuese posible... Todavía no tenía ni la menor idea de qué razones habían impulsado aquel ataque y, la verdad, se moría de ganas por saber qué cojones se estaba cociendo allí: Llevaba buena parte del combate contra aquel crío inquieto por aquella sensación de que algo no iba bien y, quería pensar, todo aquello se disiparía cuando finalmente pudiese saber qué demonios pasaba.

Por desgracia, era evidente que no iba a ser tan sencillo como hubiese podido pensar.

Aunque mientras andaba por los pasillos en busca de su destino Karel estaba preguntándose cómo torturar al tipo para sacarle todo lo que supiese, lo cierto era que no estaba seguro de que los medios "tradicionales" funcionasen con ese tipejo: No parecía tener una percepción del dolor igual que la mayoría, pues de lo contrario muchas de sus maniobras le serían imposibles de realizar y, desde luego, sus ligamentos y articulaciones tenían que ser mucho más flexibles de lo común para ser capaces de soportar lo que ese tipo parecía hacer sin el más mínimo esfuerzo... Además, no parecía haber miedo en su mirada cuando combatieron, ni siquiera cuando estuvo a punto de aplastarlo con su escudo y no conocía qué le movía, ni qué le llevaba a actuar, de modo que la amenaza psicológica no funcionaría tan bien como cabría esperar.

Eso descontaba la inmensa mayoría de las formas "sutiles" de tortura y, debía admitir, él mismo no era precisamente un técnico en la materia. No se le daba mal cuando estaba forzado a infligirla, pero era un guerrero, no un torturador que disfrutase con los gritos de dolor de la víctima... Tampoco era exactamente un maestro del funcionamiento de la mente humana, así que no estaba seguro de si sus trucos fuesen a funcionar con él. Siempre podía usar sus dones para conseguir lo que pretendía, puesto que había muy pocos que pudiesen resistirse a él cuando empleaba los dones que los dioses le habían otorgado, pero incluso con esta posibilidad costaba pensar que el tipo no hubiese sido condicionado para evitar revelar más información de la debida.  Por lo que sabía, los asesinos estaban entrenados precisamente para esa tarea: Eran armas, al fin y al cabo, y lo último que nadie quería de un arma era que pudiese revelar quién la había disparado, especialmente si ello podía conllevar una posible respuesta política, como seguramente ocurriría si el emperador de Hosenka se enteraba de que esos asesinos estaban ahí para matarlo a él o a alguien de su círculo.  

Esta posibilidad era poco probable, era más seguro decir que el propio señor de Hosenka había puesto ahí a esos tipos para eliminar a aquellos que le fueran a suponer un problema antes de que lo hicieran pero, de ser así, ¿qué demonios tendría aquel crío para convertirlo en un objetivo? Demasiadas preguntas, y muy pocas respuestas. Odiaba esas mierdas. ¿Por qué demonios aquellos tipos no podían ir por delante en vez de esconderse entre las sombras? Nunca se acostumbraría a esa forma de mover los hilos, estaba claro...

Con todo, no iba a encontrar ninguna respuesta en absoluto hasta que hubiese conseguido interrogar al tipo y las conjeturas no le servirían de nada hasta que tuviese una base en la que apoyarse. Claro, podía apuntar con su espada al señor de Hosenka, a su enemigo e incluso al Rey de Fiore si le apetecía, pero ello no le iba a ayudar a resolver el misterio más de lo que lo haría sentarse a mirar las margaritas, o a tirarse a una de las bellas señoritas del lugar, así que era mejor no sacar conclusiones precipitadas.  Pronto, pensó, podría tener alguna pista, tan pronto consiguiese hablar con aquel tipo en la enfermería, y eso ayudaría a desvelar el misterio...

Salvo porque, cuando llegó, no había absolutamente nadie allí.

Al ver eso, Kyrios reaccionó con comprensible perplejidad. ¿Qué cojones había pasado? No sabía de qué pasta estaba hecha aquel mierda de hombre araña, pero SÍ había visto cómo había acabado después de su combate... No le debería haber quedado un solo hueso sano en todo el cuerpo después de recibir un golpe de semejantes características en el cuerpo. En aquellas circunstancias moverlo sería un asesinato, incluso si los médicos habían conseguido reparar parte de los huesos, estaba seguro de que debería tener alguna hemorragia interna que requeriría vigilancia constante para que no acabase muriendo e, incluso de no ser así, ningún médico en su sano juicio dejaría que se moviese durante meses, mucho menos lo movería y arriesgaría causar daños a largo plazo.   Pero estaba claro que, o sus ojos lo engañaban, o el pájaro había volado.  Y eso no era una posibilidad alentadora: O bien alguien se había tomado muchas molestias para sacarlo de allí, o el muy desgraciado se había muerto antes de que alguien pudiese atenderlo, lo cual, estaba seguro, era totalmente imposible...  ¿Pero quién?

Habría preguntado a los guardias, pero todo lo que estos pudieron decirle es que no tenían ni idea de a dónde se lo habían llevado.  Pero lo cierto es que no importaba. Estuviesen mintiéndole o no, supiesen realmente quién se lo había llevado y hacia dónde iba o no, eso significaba que estaba fuera de su alcance, y no podría interrogarlo. La verdad se le acababa de escapar entre los dedos como el agua escapaba entre las rendijas de un jarrón mal sellado y eso le jodía, le jodía MUCHO.  Tanto que estuvo a punto de descargar sus frustraciones en aquel par de inútiles antes de que la chica que, juraría, había mandado que se largase de allí apareciese en la habitación...

¿Y ahora qué...?


- ... ¿Qué haces aquí? Creí haberte dicho que te fueras... Esto no es asunto tuyo.


La mujer parecía haber querido hablar, era evidente, pero en su estado actual Kyrios no la habría escuchado. Podría haber llegado con toda la información que necesitaba, podría incluso haberle dicho que sabía dónde estaba el asesino, lo que pasaba y Kyrios habría reaccionado de la misma forma que si le hubiese dicho que el día seguía a la noche... Con la misma total indiferencia y rabia de quien sabía que acababa de escaparsele una presa que probablemente no encontraría de nuevo.  Algo que, en circunstancias normales, vería como un reto más, pero en aquellas circunstancias no podía permitirse esa clase de jueguecitos.

Y, sin embargo, consiguió tranquilizarse. La mujer lo consiguió de la forma más expeditiva que pudo. Dijo unas palabras, reveladoras, y los ojos de Kyrios se ensancharon... En ese momento no se lo pudo creer, pero tras mirarla durante unos segundos el guerrero se dio cuenta de que no tenía forma de negar la verdad de lo que acababa de decirle. Y, sin embargo, las implicaciones eran demasiado grandes para poder paladearlas en ese instante.  Al parecer, el hombre araña no era el único contendiente que había desaparecido en esas últimas horas...  La mayoría de aquellos que se habían encontrado demasiado heridos habían corrido un similar destino.  Y eso no hacía más que enredar lo que ya de por sí era una madeja harto complicada.

En pocas palabras, una puta mierda.  Tanto, de hecho, que hasta los incompetentes guardias que tenía con él decidieron que, quizá, sería bueno investigar...  Así que los dejaron solos en la habitación, sumidos en un silencio incómodo.  En aquellas circunstancias Kyrios no supo que decir y la mujer aparentemente se encontraba en una similar tesitura, pues el silencio absoluto duró durante unos buenos minutos, sin que ninguno decidiese romperlo. Aunque el guerrero sabía que tendría que ser él. Era él, después de todo, quien debía una disculpa.  Se había puesto como un energúmeno y lo había pagado con ella, como si lo que él dijese o tuviese que decir tuviesen que ser órdenes para ella...  La había mandado lejos porque no quería que viese sus dones en acción, ni, de llegar a eso, cómo torturaba a aquel tipo, pero eso no justificaba el cómo le había dicho, con otras palabras, que se largase cuando la vio de nuevo.  Había sido un imbécil.

... Tendría que darle las gracias. Podía haberse quedado lejos, como le había dicho, y Kyrios estaría como al principio, sin saber nada. Ahora, al menos, y gracias a ella, sabía que había algo más moviéndose entre las sombras... Y podía estar relacionado con aquel tipo araña.  Algo oscuro, pero interesante al fin y al cabo.  Para cuando finalmente quiso disculparse, sin embargo, le pareció que las palabras sobraban o, mejor dicho, no fue capaz de formularlas. Sólo miró hacia un lado, avergonzado.


- ... Deberíamos irnos de aquí. Quien sea que esté haciendo esto no tardará en moverse de nuevo, y preferiría no estar aquí cuando lo hiciese.


Era una mierda de disculpa, una disculpa que ni tan siquiera lo era, pero era lo mejor que su orgullo de guerrero podía conjurar en ese instante. Por suerte pareció bastar... Y, cuando salieron, encontraron a una persona más allí presente. Un tipo rubio, enmascarado, que llevaba la palabra "CULPABLE" escrita con letras grandes, en rojo, y  negrita, por todo su cuerpo, lo que provocó que instintivamente Kyrios adoptase una posición defensiva al verlo. La mujer también lo hizo, aunque ella parecía estar más sorprendida que preocupada, al contrario que él... Quizá fuera porque ella lo reconociese de antes, o simplemente es que Kyrios estaba demasiado nervioso y cualquier cambio en la presión del aire bastaría para hacerlo saltar, pero el caso es que las siguientes palabras del tipo no estaban por mejorar la situación ni muchísimo menos. Antes le había parecido alguien culpable o, como poco, indiscreto. Pero en cuanto abrió la boca pasó de ser un "posible sospechoso" a convertirse automáticamente en, dicho elegantemente, un soberano gilipollas.

¿Por qué le pareció un soberano gilipollas? Era simple.  No sabía qué historia previa tendría ese tipo con la chica, si es que había alguna, pero no perdió un segundo en restregarle la rendición por la cara, aprovechando para acusarla, en el proceso, de no tener honor. Todo porque no continuó con una batalla que ya estaba perdida de antemano... ¿ Qué coño se pensaba ese tipo? ¿Qué había preferido que hiciera? ¿Que luchase hasta morir? Sus compañeros habían sido derrotados y ella también estaba ya derrotada... Lo único que hubiese conseguido intentando resistirse habría sido salir herida de forma futil.  Y, sin embargo, para ese tipo eso parecía ser el equivalente a "ser una perra sin honor"...

... Desde luego, llevaba años viviendo entre ellos, pero cuanto más conocía a esos tipos, más extraña le resultaba su concepción de las cosas.  Y los incivilizados se suponía que eran ellos. Manda cojones...

Se podía haber quedado callado, esperando que la chica se defendiese, pero aquel tipo le había tocado los huevos. Ella se habría defendido, pero él se puso ante ella mirando al tipejo con una cara que dejaba bien claro que no estaba para jueguecitos.  Empezaba a tocarle la moral y mucho todo aquel asunto, por lo cual su actitud era una forma de echar más leña de forma proverbial a un fuego que ya estaba rugiendo con fuerza. Algo no muy inteligente.


- Me junto con quien me da la gana, ¿te parece una respuesta aceptable? Si no es así, lo siento, pero donde me crié nos enseñan que todo hombre es libre de tomar sus propias decisiones, así que si no te gusta puedes meterte tu opinión por donde no brilla el sol, ¿entiendes lo que quiero decir?


Se quedó mirándolo con tranquilidad, aunque vibrando de rabia admirablemente contenida. Aunque la respuesta no parecía ser suficiente, porque el tipo pasó a hacer conjetura tras conjetura acerca de la razón por la que estaba allí... Joder, ¿es que el tipo era psicólogo? Kyrios sintió una extraña necesidad combinada: De repente sintió un deseo irrefrenable de darle un aplauso, reírse a mandíbula batiente y destrozarle la cabeza contra un muro a escudazos, todo a la vez, pero por suerte los pensamientos no siempre se materializaban, de modo que lo único que ocurrió fue que el guerrero soltó una leve risotada. Un buen compromiso de medios...


- Como ya te he dicho antes, cada hombre es libre de hacer lo que le dé la gana, ¿no te enseñan eso en el lugar de donde vienes? Mis razones para entrar en esta pantomima son mías y de nadie más. No sirvo a nadie, ni tengo intención de hacerlo. ¿Por qué? ¿Tienes algún problema con ello?


Por supuesto no le importaba en lo más mínimo su respuesta, pero en aquel momento la situación estaba de lo más tensa, casi se podría cortar con un cuchillo, lo que daba a entender por qué Kyrios había dado esa respuesta, en vez de explicar que estaba ahí para intentar evitar una guerra sangrienta, habría sido lo más lógico, pero la desconfianza y la preocupación creaban un caldo de cultivo que muchas veces llevaba a tomar decisiones muy desafortunadas y, casi siiempre, letales...

De hecho, Kyrios estaba esperando el momento en que todo se fuese a la mierda y tuviese que defenderse... Se preguntaba, en realidad, si ese tipo era el responsable de todas las malas vibraciones que había estado sintiendo o si simplemente era una víctima propiciatoria que acababa de entrar en escena en el peor momento y en el peor lugar, además de un capullo de mierda, lo cual no hacía nada para ayudarle en ese caso.  Por lo que sabía, podía ser otro de esos asesinos y, la verdad, parecía encajar con el perfil... Pero también podía ser alguien completamente inocente con menos habilidades sociales que una almeja cerrada y con el peor sentido de la oportunidad a ese lado de Fiore...  En cualquier caso, lo que hiciera o dejase de hacer en los siguientes segundos determinaría si tenía, o no, que defenderse de él, así que estaría preparado para cualquier eventualidad.

Algo que, por lo que parecía, también compartía la mujer a su lado, pues empezó a posicionarse a su lado, de forma defensiva. Estaba claro que los dos esperaban un ataque que bien podía no producirse, pero mejor estar listos que desprotegidos, como se solía decir...  Tampoco es que, después de lo que había dicho el tipo, la chica tuviese demasiados motivos para no querer partirle las muelas.  Lo cual, si era inocente, sentía mucho por él... Nunca era agradable ser el objetivo de una mujer cabreada, mucho menos de una que podía pelear. Eso lo sabía bien, de sobra.

Esperaba no llegar a eso... No quería meter a esa chica en más peleas. Menos aún si tenía razón en la razón de que hubiese vuelto a advertirle... Una razón que ni siquiera se atrevía a admitir para sí mismo, no todavía.

... Aunque, por alguna razón, el tipo le sonaba de algo. No sabía por qué y, honestamente, estaba demasiado nervioso para recordar la razón. Oh, bueno, probablemente no fuera importante. Ojalá.


Spoiler:


Pongo el spoiler para avisar de que, en principio, no hay intención de pelear, pero por las circunstancias Kyrios está un poco nervioso, como la chica XDD. Nada personal.

203 líneas.
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Kisho el Lun Jun 16, 2014 3:47 pm

La respuesta de aquel tipo volvió cenizas la prácticamente nula paciencia del rubio, cuyos ojos se inyectaron de rabia al escuchar su respuesta. Se despegó violentamente de aquella columna y estiró su mano izquierda, haciendo que el disco que llevaba en su espalda se despegase de la misma y viajara hacia su antebrazo. Sin embargo, no duró mucho tiempo allí, ya que continuó el movimiento mediante el cual estiró el brazo, al extender el mismo hacia adelante, lanzó con extrema potencia aquel disco , que pasó entre la chica y el caballero hasta quedar incrustado en la madera de la habitación desde la que provenían, haciendo volar varias tablas en aquel movimiento.

- ¿Qué piensas, imbécil? ¿Qué puedes llevarte el mundo por delante? ¿Es que acaso tienes tan poco cerebro que te otorgas la libertad de hablarle de esa forma a cualquier desconocido? Si tuvieses un mínimo, MÍNIMO sentido común, te habrías dado cuenta que si te estoy preguntado el motivo por el que estás aquí es porque algo turbio está ocurriendo, y estoy tratando de averiguar qué es. – prácticamente gritó, acompañando sus vociferaciones llenas de desprecio con ademanes bruscos y violentos con sus brazos. Dio bruscamente un paso al frente, acercándose a la mujer y al hombre, sosteniendo una desafiante mirada a los ojos de aquel hombre. – Quedó más que claro en esa arena, que no eres invencible. Tienes debilidades, como cualquier mortal, y corro con la ventaja de que yo si he visto tus habilidades, pero tú no has visto las mías. – detuvo su monólogo para estirar su brazos hacia los costados y tomar aire. - ¿Crees que puedes desafiar a cualquiera que veas con la intención de quedar bien con una dama, y salir impune? ¡No! No es así. Así que si lo deseas, puedes seguir siendo un imbécil, desenfundar tu espada y venir a por mí en busca de una muerte rápida y segura, o puedes razonar, comportante como una persona civilizada y compartir lo que sabes con la ÚNICA persona en este lugar con la que has tratado y no ha intentado asesinarte. – se encontraba completamente fuera de sí, pues aquel hombre había sido testigo de la volatilidad que tenía el rubio, a quien únicamente hacía falta darle una chispa para que su carácter explotara y los demonios más violentos y primitivos de los confines m de su ADN tomaran las riendas de su cuerpo.

– Si me das a elegir, prefiero matarnos el uno al otro, puesto a que no tengo tiempo que perder. Aunque seguro tengo más tiempo para perder que la persona a la que acaban de intentar asesinar por la espalda y explotar en una arena. – en ese instante, lanzó una mirada de desconfianza a la muchacha que lo acompañaba. ¿A caso realmente no le parecía extraño que acabaran de intentar asesinarlo, y una chica se rindiera a voluntad frente a él y luego lo siguiera a todos lados? Aquel hombre había demostrado una gran debilidad, su inocencia. Kisho no confiaba en aquel pelinegro de desequilibrada sonrisa, y sabía que era muy probable que tuviese menos de tres días antes de que intentaran asesinar al caballero y a Ragnar. Su primer intento por alejar a la mujer no había funcionado, y por como venían las cosas ella podía ser otro de los asesinos contratados. Aquello, era algo drástico ya que mirase por donde lo mirase, saldría perdiendo de todas formas. Si la mujer era una asesina, seguro al caballero le quedaba una noche de vida antes de que ella lo asesinara en la oscuridad de una alcoba y el abrazo de unas sábanas. Si lograba salvarse, seguramente lograría sacarle toda la información que necesitaba, lo que desencadenaría en que le hecho de unirlo a su bando fuese imposible y por lo tanto, deberían batirse en un combate a muerte.

Solo le quedaba esperar que ese hombre dejara de ser un imbécil, o que él estuviese equivocado. Pero el rubio no estaba dispuesto a arriesgarse.


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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Tenshin Rei el Lun Jun 16, 2014 10:48 pm

El ambiente había dejado de estar tenso, la alianza formada con el rubio lo había dejado tranquilo. Todo estaba pasando muy rápido, de planear la siguiente ciudad que el pelirrojo iba a visitar, a formar parte de una rebelión en contra del reino de Fiore. Le excitaba la idea de participar en una guerra, en una rebelión, desbaratar un gobierno. Su instinto nacionalista seguía latente, tenía bien presente que esta rebelión pondría a Fiore indefensa, habría pérdidas de dinero, alimentos, personas, lo cual era favorable para Ca-Elum. Sin embargo, toda esa felicidad, toda esa excitación de sentir que estaba logrando hacer cosas que él le gustaban, que le importaban y por cosas que valían la pena luchar, se desvanecían al recordar que su padre era el Rey de aquel reino vecino. El desprecio por aquél ente le hervía la sangre, algún día volvería a reclamar derecho sobre su trono, más adelante, cuando tenga un ejército a sus espaldas. – Si tomo un papel importante en esta rebelión, quizá me conmemoren y me den lo que necesito… - Ese pensamiento le provocó una mueca de felicidad, la cual no duró mucho. La puerta de la habitación se abrió, los guardias venían a retirar al mago del establecimiento, su estadía había llegado a su fin.

Sin embargo, Kisho los mandó a volar tan solo diciéndoles un par de palabras.
– Fuah, vos sí que moves la mafia acá vos ¿Ha? – Bromeó, para luego retomar la seriedad del asunto. Sin titubear, movió su cuerpo fuera de la habitación, secundando al joven enmascarado hacia la arena. Le resultó gracioso que se haya referido al hombre de armadura como “Sir Lancelot”, señal de que le había prestado atención la vez que él mismo había bromeado sobre el tema.

Finalmente llegaron a la multitud, quien se aglomeraba y gritaba por la pelea que estaban observando. No tardaron mucho en encontrar unos espacios vacios donde podrían divisar la pelea sin ningún tipo de impedimento. Escuchó el comentario del rubio y solo le nació afirmar  con la cabeza. El combate era entretenido, los combatientes tenían mucha destreza y habilidad, sin duda oponentes que no serían fáciles de vencer. Cada detalle era anotado en la cabeza del joven dragón, buscando posibilidades de evasión y contraataque, si ellos iban a ser sus oponentes, debía estar completamente preparado. Sus cálculos fueron interrumpidos al momento que el combate tomaba color, el rubio le dedicó una pequeña clase de medicina, con la cual Rei se encontraba bien familiarizado.
– Sin duda alguna. Kisho, si esta gente llegara a ser nuestros enemigos… debo comentarte algo. Aún no domino magia ofensiva, por el momento solo utilizo magia de soporte… No puedo pelear solo… al menos no ahora. Podría sostener una pelea por un tiempo, esperando a que tú te aparezcas. Si este es el caso, lanzare una ráfaga de aire al cielo, esa será la señal ¿Entendido? – Dicho esto. Escuchó lo que el rubio tenía para decir. ¿Razonar con Sir. Lancelot?, interesante, el joven, con una mueca de diversión, pensó en cómo sería ese momento y en lo mucho que desearía presenciarlo. – Yo cuidaré al otro, no te hagas problema, déjamelo a mí. Procura hacerme saber que estas combatiendo. La señal es la que ya te expliqué. Trataré de sacarle la mayor información posible – Recibió aquel guiño, y asentó con la cabeza, para luego retirarse entre la multitud hacia el lado contrario que su compañero.

El joven rubio llamado Ragnar se había retirado de la arena. Sin duda iría a atenderse aquellas heridas que el combate le habría provocado, por lo tanto, el primer lugar donde el pelirrojo debía buscar era en los puestos médicos y en las enfermerías. Sin duda, le tomaría mucho tiempo… si no fuere porque su magia le otorgaba atributos físicos que ningún humano poseía. El olor del joven que se hacía llamar Ragnar era peculiar, y desde el momento que lo había olido por primera vez, supo que no se lo olvidaría jamás. Con un par de olfateadas, logró encontrar el lugar exacto donde aquel rubio está pasando el tiempo. Corrió hasta aproximarse, pero se mezclo entre la gente, no quería que supiera de su presencia por el momento.

Esperó un tiempo, para observar de cerca que estaba sucediendo, aunque no era nada fuera de lo común, tan solo atendía sus heridas. Al ser completamente sanado, este comenzó a caminar nuevamente a la Arena, pero esta vez como espectador. Su olor era fuerte, era imposible perderlo por más que se mezcle con la multitud. Lo siguió, hasta que este se sentó. Rei se dispuso a sentarse a su lado y desatar la conversación con un cumplido
– Buena pelea, no pareciera que necesitaras mas entrenamiento… O al menos no del tipo que aquí te proveen… ¿Qué te trajo aquí? - Inquirió el pelirrojo, mientras acomodaba su chalina que se había atorado bajo su trasero. – Por cierto, Mi nombre es Rei, mucho gusto… -

Spoiler:
Perdón por el post de mierda xD,pero ya me tenía que meter :E. Saludos!

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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Ragnar el Mar Jun 17, 2014 7:53 pm

La pelea que Ragnar se quedó mirando era mas un espectáculo acrobático que una pelea de verdad, aunque no podía quejarse ya que él mismo se había dado el lujo de mostrar algo de acrobacias con el salto por encima del escudo que había hecho no hace mucho. De todas formas Ragnar decidió sentarse para observar la pelea que, por los pequeños detalles que Ragnar vio en los peleadores, eran conocidos, ya que hacían un leve patrón de expresiones faciales antes de cualquier ataque. Patrón que Ragnar estaba intentando entender.
Si bien Ragnar se encontraba mirando una pelea, pudo darse cuanta de que algunos de los presentes le observaban. Algunos de estos ocultaban bastante bien sus intenciones; otros simplemente desprendían un enorme instinto asesino sobre Ragnar, lo que le hizo pensar que tal vez, el tipo que intentó atacarlo por la espalda antes de que pudiese pelear contra el espadachín, no lo hizo de casualidad.
Otra cosa empezó a llamar la atención de Ragnar, algo bastante cercano a él. Su herida. No podía conseguir que dejase de sangrar sin importar cuanto presionara con la gasa que le habían dado en el puesto médico, simplemente lograba disminuir la velocidad de sangrado. De todas formas no le preocupaba. Simplemente le molestaba. A diferencia de la mugre que sus ropas tenían en el momento debido a sus paseos por el suelo en sus batallas recientes, que obviamente ni le importaba.
La preocupación de Ragnar por aquellos que lo observaban fue interrumpida de forma abrupta por un chico que se sentó a su lado. Un chico que aparentaba ser un poco menor que él, de cabello rojizo algo despeinado y estatura algo baja.
Ragnar giró bruscamente su cabeza para quedar mirándolo fijamente, aunque mucha presencia no podía imponer sosteniendo una gasa en su cara, con la que ni siquiera lograba evitar que su herida sangrara.
*Me llamo Ragnar, gracias por el cumplido. Aunque la pelea realmente no terminó* Algo en ese chico era diferente, algo que evitaba que Ragnar pudiese mostrar su típica indiferencia hacia el resto de la gente. No estaba seguro de que era lo que llamó su atención de esa forma. *Lo que me trajo aquí.... Ehmmm...... Es una larga historia. De todas formas esto para mi no tiene mucho sentido...... Solo es algo que tengo que hacer* Dijo Ragnar prestando mas atención al sangrado de su herida que al chico. *Herida de mierda* Susurró Ragnar para luego mirar el chico que se había sentado a su lado *¿Y que te trajo a este reino?..... Obviamente no eres de por aquí* El acento había delatado que Rei no era de este reino.
Ragnar se sentía como otra persona, algo que en algún momento de su vida fue, algo que había quedado atras. Entonces.... ¿Que era lo que lo hacía estar así en ese momento? No le encontraba explicación, solo le sucedió, de tal forma que ni siquiera se dio cuenta de que la pelea que estaba mirando había terminado un instante después de que Rei se sentara a su lado.
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Kyrios Spatha el Miér Jun 25, 2014 8:21 pm

[FDI: Siento inmensamente el retraso. Voy a ver de hacer el post como buenamnete pueda ^^]

Bueno, parecía que el chico tenía agallas, eso se lo tenía que conceder, aunque también le dio la impresión de que demasiado carácter. Eso le habría gustado en casi cualquier situación pero, en aquella, no dejaba de ser un verdadero inconveniente.

El modo en que había saltado sólo causó en Kyrios una expresión a medio camino entre la sorpresa y la molestia, incluso provocando que el experimentado guerrero se cubriese con su escudo ante la posibilidad de recibir un ataque por parte del chaval rubio. Así habría sido, desde luego, si las palabras fueran espadas, pero teniendo en cuenta que después de semejante explosión Kyrios todavía seguía intacto, sólo quedaba asumir que el muchacho no tenía ese poder, por fortuna... Sin embargo, se dio cuenta, casi de inmediato, que tenía que haber alguna razón para que el chaval reaccionase de esa forma.  La cuestión es que no sabía cuál. Demasiado nervioso.

Cuando pasó el asalto inicial, sin embargo, Kyrios rodó los ojos en sus cuencas y se alzó un poco. La situación era difícil, eso era evidente, pero teniendo en cuenta la forma que ese imbécil había reaccionado estaba claro que no era el asesino que estaban buscando, tenía las emociones demasiado a flor de piel para ello...  Claro que podía ser un engaño, pero lo dudaba.

Carraspeó ligeramente, se aclaró la voz.


- Punto primero: Reaccionar de esa forma te hace parecer débil. Si piensas que por gritar más das la impresión de ser más fuerte, chaval, te equivocas de plano a plano.  No sé qué se te habrá metido en la cabeza, pero no soy la clase de tipo que se asusta con ese tipo de demostración. Estoy más que acostumbrado a tipos a los que se les va la fuerza por la boca.  No cometas el error de ser uno de ellos.



Pese a la dureza de sus palabras, Kyrios estaba completamente tranquilo.  Sabía, por alguna razón, quizá porque sus instintos normalmente nunca fallaban en ese punto, que había algo más gordo de lo que estaba viendo con aquel chaval... Lo que había hecho con el disco demostraba que era por lo menos bastante fuerte y, supo, le podría haber golpeado con el mismo muy fácilmente de haber querido. Cierto era que lo habría bloqueado con el escudo y no le habría hecho gran cosa, pero eso no significaba que se pudiera desmerecer la fuerza con la que había reaccionado. Lo había visto antes, pero ahora no lo ubicaba.  En cierto modo, su forma de responderle estaba incitando todavía más su enfado, por lo que Kyrios prefirió no dar demasiado tiempo a que ello ocurriese...  No quería buscar pelea con nadie que no se lo estuviese buscando, menos aún cuando tenía peces más gordos que cazar, pero era importante que supiese lo que tenía que saber.



- Segundo punto: Me sorprende que te hayas dado cuenta, chaval, no esperaba que nadie lo hubiese hecho pero, desde luego, estoy de acuerdo contigo. No sé exactamente lo que está pasando aquí, pero sea quien sea quien esté detrás de todo esto, le viene demasiado bien que nos matemos entre nosotros, así que no le voy a dar ese gusto.  Como ya te dije, no sirvo a nadie y tengo mis propias razones para estar aquí, pero eso no significa que sea un imbécil belicoso. Sé escoger mis batallas. Y esta no es una de ellas.



Había que dar una muestra de fe, de modo que guardó su espada aunque, por mera seguridad, prefirió mantener su escudo en ristre. No es que desconfiase del chico, pero esos asesinos demostraban ser capaces de salir desde debajo de las piedras, y cuantas menos oportunidades tuvieran de pillarle con la guardia baja, más oportunidades tendrían ellos de saber quién estaba detrás de todo ese montón de mierda y menos probabilidades habría de que muriese gente inocente.  Eso era la principal prioridad que debían tener.


- Y tercer punto... No deberías sacar conclusiones precipitadas, chaval. Puede que me hayas visto luchar en la arena, pero eso no significa que hayas visto de lo que soy capaz.  Quizá te suene a bravata, pero no me refiero únicamente a mí. Todos nosotros tenemos motivos para ocultar parte de nuestras habilidades. No deberías pensar que conoces a alguien sólo por haber luchado contra él una vez, o por haberlo visto luchar. Es una trampa que conozco bien.



Dicho eso, se limitó a mirar a la mujer que tenía a su lado.  Era evidente por el modo en que el rubio la miraba que no confiaba en ella pero, por su parte, Kyrios no tenía la menor duda de que podían fiarse de ella... Claro que también era posible que fuera una de las asesinas contratadas para mantenerlos a todos controlados, siempre podía ser.  Pero fuera cual fuera el caso, lo que estaba claro es que de ser así no podían actuar de otra forma que no fuese mostrando que confiaban en ella, aunque sólo fuera por el hecho de que, de esa forma, se abandonaría a una sensación de falsa seguridad. La haría más propensa a cometer un error... Y Kyrios se guardaba otro as en la manga, después de todo. Era un hombre con un gran don de gentes, capacidad para leer las intenciones de las personas. Incluso si pudiese ser su enemiga, o haber sido enviada para matarle, estaba seguro de que, mostrándole humanidad, compasión, podría convertirla en una aliada. Era su forma de ser, siempre lo había sido.

De modo que sí, podía entender las sospechas del rubio y tendría cuidado... Pero no abandonaría a la mujer a su suerte.  Si resultaba ser inocente, eso sólo significaría abandonarla para que muriese. No iba a hacerlo.

Pero una alianza les favorecía a todos. Eso era cierto.


- ... De cualquier modo, chaval, no soy tan estúpido como pareces pensar, y puedo percibir que hay algo que no va bien, algo que va más allá de toda esta mierda. No sé lo que es, ni pretendo que me lo digas ahora... Pero no abandonaré a alguien que necesita mi ayuda, menos aún si está en mi mano poder cambiar las cosas.  Te ayudaré, por el momento. Que los Dioses decidan si estoy o no en lo correcto.



Y, con esas palabras, empezó a avanzar tranquilamente hacia el chico. Podía notar a la mujer detrás de él, y la tenía controlada, pero era importante sellar aquel pacto. Se detuvo delante del muchacho. Le habría tendido la mano para estrechársela, pero después de lo que había hecho el rubiales de antes, no se fiaba un pelo de hacer contacto físico con nadie que no conociese de primera mano y aquel chico no tenía ese beneficio. Lo que no significaba que no pudiese darle una prueba de confianza de otro tipo, claro.


- Mi nombre es Kyrios Spatha, muchacho.  Si es nuestro destino cooperar, que así sea. Pongámonos en camino. Cada segundo que pasemos aquí es un segundo que nuestros enemigos tienen para prepararse. Mejor que no sean demasiados.


Con esas palabras y la tranquilidad que le caracterizaba, Kyrios decidió esperar la respuesta del chico, analizando mientras lo hacía su lenguaje corporal para saber qué se podía esperar. No sabía qué estaba ocultando y, desde luego, no es que aquel fuese el momento para preguntarle por ello, no cuando podía haber mil ojos controlando todos y cada uno de sus movimientos, cada una de sus palabras... Pero de alguna forma el chaval le recordaba mucho a alguien que había conocido hacía mucho tiempo, la clase de persona que daría todo por una única causa. Eso hacía fácil que pudiese empatizar con él, al menos hasta cierto punto, por lo que estaba deseoso de que el muchacho aceptase su oferta, no sólo porque supondría dar un paso más para poder resolver el misterio que tenían entre manos, también porque le permitiría saber si se equivocaba, o no, respecto al chico.

Y en cuanto a la mujer... Le gustaba. Podían no estar de acuerdo, el rubio y él, en el modo de tratarla, pero Kyrios consideraba que ella estaba en una situación similar a la del resto: Había perdido a sus compañeros, probablemente a manos de los mismos tipos que habían intentado asesinar al rubio con que se había enfrentado en la arena. Puede que desconfiase de ella pero, por el momento, lo único que había quedado claro es que todos ellos tenían un enemigo común, uno que se escondía entre las sombras y que sólo podrían combatir si unían sus fuerzas. No iba a ser fácil, era evidente, pero si se unían puede que tuviesen alguna oportunidad. Quizá hubiesen empezado con mal pie, pero en aquellas circunstancias tendrían que dejar todo eso de lado para perseguir una meta común. Él, por su parte, lo haría.

Quedaba ver si el rubio también lo veía igual. Aunque esperaba que así fuera, dado que había sido él el primero en proponer una alianza. Se sentiría muy decepcionado si ahora daba marcha atrás. Pero en fin, no siempre salían las cosas como uno quería.



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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

Mensaje por Tenshin Rei el Jue Jun 26, 2014 6:26 pm

La arena explotaba en gritos con cada movimiento de los combatientes, festejando cada golpe y movimiento donde estos demostraban su agilidad y astucia en combate. El día se había tornado largo y tedioso para Rei, no entendía como se había envuelto en semejante trama sin haber estado buscándola ni mucho menos. “El destino juega malas pasadas”, era una de las frases que a su padre le gustaba repetir. No obstante, no la recodaba por aquél hombre, no quería, se negaba a aceptar que un padre pudiera tratar a su hijo como él lo había tratado al joven pelirrojo.

Sin desconcentrarse de su tarea, volvió a colocar toda su atención en el rubio que poseía a su lado. Si había algo en esta tierra que podría llevar a hacerle perder los nervios era la frase “Larga Historia”, la gente siempre contesta respaldándose en aquella frase sin significado alguno, son solo dos palabras colocadas juntas para no develar ningún tipo de información, que en este momento, podría ser útil. Enfocó toda su concentración para darle paso al tono más disimulado posible, y llevarlo al joven rubio a que escupa de una vez por todas que lo traía por aquellos pagos. – Jajajaja desgraciadamente mi amigo te equivocas, si soy de por aquí. ¿Acaso no conoces tu propio Reino?, soy del hemisferio sur, un pequeño pueblo llamado Rashiki. Soy hijo de un pescador del pueblo, por lo tanto he viajado por muchos reinos cuando era joven, he ahí el porqué de mi acento tan mezclado – Rió nuevamente. El punto de aquella gran mentira era comenzar a ganar su confianza, no podría dejar que descubrirá de donde provenía, ni mucho menos sus intenciones en aquel remoto lugar. - ¿La batalla aún no ha terminado?, suena interesante ¿A qué haces referencia con eso?, y sobre la larga historia... pues, tengo mucho tiempo, no estoy haciendo nada importante y veo que tu tampoco jaja – Bromeó, tratando de sacar información, a este paso no llegaría a ningún lado, pero era necesario aunque sea sacarle una frase, una palabra que lo delatara y así poder entablar el combate. Clavó sus ojos color violeta en la cara de aquel hombre, esperando su contestación.

Spoiler:
Bueno, al estar en etapa diálogo no pude hacer gran cosa, perdón por este asco de post. xD

Líneas: 82 + 66 + 71 + 54 + 54 + 24 = 351 Líneas.
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Re: Misión Rango C: "El Camino de la Espada"

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