Últimos temas
» ¡Naruto Legends Abre sus puertas!
Mar Sep 30, 2014 10:31 pm por Kisho

» Lyurand Terris [Normal]
Miér Sep 17, 2014 2:15 am por Invitado

» Hola a todos
Sáb Sep 13, 2014 3:46 pm por Kizaru

» The Soom Council - Afiliación Normal
Lun Sep 08, 2014 7:18 am por Invitado

» Surprise Rol [Afiliación Élite] - Confirmación
Dom Sep 07, 2014 10:49 am por Invitado

» DUDAS: ¿El foro murió o qué pedo? ¿Y los torneos?
Miér Sep 03, 2014 9:30 am por Mikoto

» The Soom Council - Cambio de élite a Normal
Dom Ago 31, 2014 7:16 am por Invitado

» Strange Land | Afiliación Normal.
Mar Ago 26, 2014 11:54 pm por Invitado

» New World-Afiliación élite
Miér Ago 20, 2014 6:04 pm por Invitado

HERMANOS
ÉLITE
Time Of HeroesFairy Tail Sekai Painful Liberty Crear ONE PIECE SEA CROWN INTERNADO NEBLOOD Bleach: Shadow Of Seireitei Ever After Kingdom

Guild Serenity

Ir abajo

Guild Serenity

Mensaje por Hakkô'sei Raijin el Mar Abr 22, 2014 3:40 pm

Serenity
Serenity

Ubicación: Simethis.

Año de fundación: X505

Clase mínima de entrada: C.

Fundadores: Hakko'sei Raijin, Reimei Kogane

Hakko'sei Raijin
Reimei Kogane
Serenity, el primer gremio fundado en el Reino de Fiore, se ubica en la ciudad de Simethis, una remota y antigua localidad al oeste de Crocus. Hundido en las montañas, el edificio del gremio que antes había pertenecido a un olvidado noble, ahora se erige como una de las atracciones centrales de la ciudad. Tal curiosidad como un Gremio de Magos asombra a los simples habitantes de la ciudad, quienes frecuentan los alrededores del gremio con más frecuencia tras su fundación.
Curioso es para ellos ya que la figura del mago impregnada en sus memorias es la de un ser errante, tan arisco como insociable. Pero, al menos la mayoría, adoptaron esos rasgos por las dificultades que enfrentaban para sobrevivir. Los trabajos siempre fueron escasos y pocos magos eran capaces de encontrarse en la sociedad como trabajadores comunes. Quizá es innecesario nombrar la discriminación que padecían por ser diferentes, que también les impedía hallar una manera diferente de vivir.
Sin embargo, esta triste realidad para los magos comenzaría a cambiar con el nacimiento del primer Gremio de Magos. El propósito del mismo era simple: reunir a los magos de una ciudad y los trabajos que hubiera en ella para clasificarlos y organizarlos apropiadamente. Así, los magos no deberían enfrentarse a lo desconocido al tomar cualquier misión que vieran disponible, ya que el gremio las organizaría en clases por ellos. Tampoco sería necesario disputarse botines, ya que una vez tomada una misión era imposible para otro mago entrometerse en la misma.
Todo comenzaría en julio del año 504, cuando dos jóvenes magos infelices cruzaran sus caminos.

Un joven mago llamado "Hakkô'sei" ascendía por un camino de montaña que conducía hacia la cima de la misma. En aquel lugar se encontraba un antiguo santuario al que peregrinaban varios aldeanos para rendir sus alabanzas a los dioses que hacian prosperar sus futuros. El popular santuario hacía meses había sido asediado por ladrones, y varios se acentaron en el lugar para asaltar a los visitantes que pasaran. La espesura del bosque de la pequeña montaña brindaba abrigo a los vándalos, a quienes las fuerzas de seguridad comunes no pudieron combatir. Los aldeanos, cansados de la situación, pusieron precio a las cabezas de los invasores del templo y dejaron que los magos sedientos de jewels les dieran caza.
Por esa razón estaba allí Hakko'sei, un joven y extraño mago quien invocaba tormentas - tanto literales como figuradas, puesto que siempre tuvo buena fama de escandalizar ciudades enteras -, de largo cabello azur y ojos ambarinos, de grises ropajes que quizá en alguna oportunidad podrían haberse llamado "claros", y una sonrisa permanente en la blancura de su rostro. Fanfarrón, borracho y escandaloso, Hakkô'sei era un egoísta empedernido, a quien el bienestar de los aldeanos no podía importarle menos.
Pero no era la única desgracia allí en la montaña. Avanzando por el camino opuesto se encontraba Reimei Kogane, un alto mago de atezada piel, cabello blanco y vivaces ojos glaucos. Conocido por su afanoso vicio con las mujeres y el vino, el nefasto mago no era más que otro obstinado sin rumbo.
Sin pausar su caminar, avanzaron cada uno por su camino, hasta que estos dos senderos se enlazaran al pie de las escaleras en la ladera que conducían al santuario. En un principio pensaron que se trataba de un aldeano que visitaba la montaña, y prefirieron no comprobar sus sospechas, mezquinándole la mirada a los simples humanos. Pero fue entonces que, cuando comprendieron que el segundo visitante de la montaña emprendía también el camino hacia la cima, sus ojos se levantaron a comprobar la identidad de la figura.

— ¡¡¡TU!!! — bramó la voz de Hakko’sei, señalando al peliblanco sin creer lo que veía.
— ¡OTRA VEZ TÚ, MAGO INMUNDO! — Reimei respondió al sobresalto del hombre con la misma reacción.
Ambos magos se tomaron por el cuello, en una riña que parecía ser una broma entre amigos.
— ¡¿Te has quedado con mi botín anterior y ahora me quieres quitar este, bastardo?!
— ¡¿Eh?! ¿Y qué te haces el pobrecito, si te has quedado con el anterior botín tú, ¡idiota!?
Como si no fuera suficiente luchar para la verdadera misión, había que hacerse paso entre la competencia. Los magos no pretendían gastar su magia en aquel combate, por lo que decidieron el mismo por su fortaleza física.
Intercambiaron golpes, sin definirse un ganador o alguien que llevara la ventaja. Parecía ser que estaban igualados, y no quisieron recurrir a otros métodos para decidir un vencedor.
— Eres molesto. — balbuceó Reimei, sentándose en la escalinata. — Mira que encontrarte todo el rato… — estiró los brazos por sobre su cabeza, mientras que Hakko’sei movía su hombro en círculos, como si quisiera reconfortar el dolor. — Tú eres molesto. Apuesto a que me estás siguiendo, ¿eeeh? — el altanero tono del mago apenas lo enfadó — ¡Si, claro!
— Ya… Ranma…
— Es Reimei
— Eso dije. Ranma, ¿no es insoportable que tengamos que vernos así?
— ¡Que es Reimei! Y claro que es insoportable verte, ni que me sintiera afortunado de encontrarme con un méndigo como tú.
— No, engendro, que es insoportable tener que estar peleándonos entre magos por trabajos. Míralos, arrojándonos papeles de “Se busca” como si fueran galletas a unos pájaros. Nos despedazamos entre nosotros por unas monedas, me tiene cansado.
— Es lo que hay. — dijo despreocupado, y se dejó caer sobre un escalón. — Supongo que no tenemos otra cosa que hacer.
— Pero debería, ¿no? Deberíamos poder organizar todas estas peticiones… y encontrar más trabajos que hacer, que estos pútridos aldeanos confíen más en nosotros para darnos otros tipos de trabajos…
— Sería ideal si encontramos una manera para no pelearnos por los botines… es lo que más me preocupa.
— Tendríamos que organizarnos para no tomar todos los mismos trabajos… ¿por qué no hacemos eso, los magos?
— Somos todos unos resentidos.
Hakko’sei echó a reír, sin querer admitir que su compañero tenía razón.
— Hagamos algo para organizar a los magos de esta ciudad, Ranma
— ¡REIMEI, QUE ES REIMEI, TE DIGO! ¿Cómo te confundes dos nombres así? ¡¡Qué ni suenan parecido!!
— Bueno, como te llames, por qué no creamos una manera… un algo que una a los magos… un… un…
— Como eso que los otros llaman “Gremio”…
— ¡Exacto! — la expresión de descubrimiento en el rostro de Hakko’sei era sublime, como la de un joven al encontrar dónde sus padres guardan las golosinas. — ¡Creemos un “Gremio” en el cual los magos se unan para hacer trabajos, se dividan recompensas, se organicen los trabajos y no tengamos que volvernos a pelear por ellos!




Ese día, ambos completaron el trabajo y dividieron el botín. Quienes les entregaron el dinero vieron con sorpresa a los dos caza-recompensas más reconocidos en Simethis compartir un premio, y partir hablando emocionados.
— Habrán bebido demasiado… estos magos…—

“Gremio” se convirtió en un rumor que fue corriendo suavemente entre los árboles de la gran Simethis, deslizándose en los oídos de los más jóvenes magos y despertando en ellos la ilusión de un lugar en el que podrían estar con otros como ellos, sin tener que estar luchando. Los más viejos y ariscos hicieron caso omiso a lo que otros contaban, erradicando de sus posibilidades la idea. “No lograrán nada ese par de idiotas” solían decir.
Pero la negatividad de los ancianos y la ansiedad de los jóvenes se vieron saciadas en el momento que este par de infames anunciaron la apertura de “Serenity” – el primer gremio de magos. Durante medio año estuvieron convenciendo y estafando de diversas maneras a varios “clientes” a que, en lugar de dejar trabajos al viento, los dieran a su Gremio, en el nombre del cual los magos de Simethis completarían la misión.
Finalmente, el plan fue un éxito, y los magos vagabundos de Simethis – o al menos, la gran mayoría – se vieron tentados por la idea de un Gremio. La unidad que ofrecía “Serenity” era un respiro del caótico mundo en el cual se habían sumergido los magos, era un lugar de encuentro con seres que comprendían sus realidades y compartían sus pensamientos y capacidades.

Así, Serenity fue creciendo con los años.  Actualmente es un enorme lugar poblado de risas y canto, como si se tratara de un enorme bar en el cual los seres más curiosos existentes se reúnen a compartir el tiempo libre.




avatar
Hakkô'sei Raijin


Datos
Equipo:

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.