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El Guardián de la Princesa [Entrenamiento conjunto Lisanna & Kyrios]

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El Guardián de la Princesa [Entrenamiento conjunto Lisanna & Kyrios]

Mensaje por Kyrios Spatha el Mar Mayo 27, 2014 6:50 pm

... Hacía tiempo que no veía una ciudad tan tranquila como aquella.

El guerrero, Kyrios, no hacía mucho que había comenzado su viaje, pero en ese poco tiempo ya había sido suficiente para labrarse una reputación allá donde iba: La gente a la que había ayudado, por lo que pudo saber, no era exactamente la clase de gente que contuviese en demasía su lengua y ello había contribuido a que sus hazañas no pasasen de ningún modo desapercibidas. Lo que había empezado como un viaje tranquilo de descubrimiento personal no había tardado demasiado en convertirse en otra cosa al tiempo que el guerrero iba de acá para allá, deambulando, buscando ayudar a aquellos que solicitaban sus servicios. Aunque no habían sido excesivas las ciudades por las que había transitado, había perdido la cuenta del número de gente a la que había ayudado: Comerciantes que buscaban ayuda para cruzar un pasadero angosto y plagado de bandidos, damas que solicitaban sus servicios como escolta y acompañante, incluso, en una ocasión, había tenido que participar como cazador en uno de los cotos reales de un gran señor para quien las bestias se habían vuelto demasiado atrevidas, y peligrosas, como para permitir su existencia continuada.

No había pedido recompensas en ninguno de esos casos. Para él, el saberse portador de buenas nuevas era suficiente y, ¿para qué negarlo? Siempre acababa encontrando una recompensa más que satisfactoria en los cuerpos de las señoritas que necesitaban pagar con sus encantos el precio de sus servicios, incluso cuando él no las requería para ello. Era más, para él, el ver aquello como "transacciones" le resultaba desagradable, aunque no iba a culpar a aquellas señoritas si querían ampararse en ello para no admitir que, evidentemente, habían acabado bebiendo los vientos por el gallardo caballero que había acudido en su ayuda. Después de todo, su especialidad era la conquista sin humillación, así que sería muy poco ético por su parte el no permitirles ese rescoldo para agarrarse y permitirles pensar que eran ellas quienes controlaban la situación. No, ese no era su estilo, ni mucho menos.

Pero quizá esa era la razón por la que ahora se encontraba en aquel viaje.

La noticia de que se le requería en la pequeña ciudad de Clover, donde los habitantes rebosaban magia y, por lo que veía, también amabilidad, le había llegado por parte de un anciano que encontró en una de las muchas posadas de camino que había visitado. Lo que parecía haber sido un encuentro fortuito pronto reveló no serlo, tan pronto como el hombre dijo que había estado buscándolo específicamente a él, aunque los motivos para ello le eran ajenos... Hasta que un par de cervezas después el tipo soltó la lengua, claro. Eso le llamó su atención, haciendo que apartase sus brazos de las señoritas que tenía consigo para ver qué quería el buen señor.

Cuando le dijo que tenía una hija, Kyrios chasqueó la lengua, rodando los ojos en sus cuencas. No sería la primera vez que un tipo de aquellos se enteraba de quién era su padre y buscaba controlar su aldea natal por medio de un "casamiento", así que escuchar la propuesta de un noble estuvo a punto de hacer terminar las negociaciones, no porque no le interesase, sino porque estaba cansado de oir ese tipo de cosas... Hasta que, por supuesto, el tipo consideró puntualizar que lo que se pedía era únicamente su talento con la espada, la que blandía con la mano, no la que tenía entre las piernas. Cosa curiosa, por otro lado... ¿Una señorita quería sus servicios con la espada, en una ciudad tan tranquila? Sonaba extraño, pero bastó para atraer su curiosidad. No tardó mucho en saber que aquello se debía a que el buen caballero estaba preocupado por el bienestar de su hija... Como casi todos los hombres importantes, aquel parecía tener enemigos, y no quería que su niña fuese el objetivo de los mismos. Un fin muy loable y que, curiosamente, justificaba del todo que hubiese acudido a él.

Teniendo en cuenta cómo se lo pidió, no tuvo más remedio que aceptar... Y, poco después, ahí estaba, buscando entre las calles de Clover la dirección en que la señorita vivía. No debería ser difícil, en principio. Las indicaciones habían sido claras: Una de las casas que más destacasen del pueblo. Kyrios esperaba una mansión, o algo así, y estas no eran afamadas precisamente por ser discretas... Pero igualmente, le costó encontrarla.

Hasta que finalmente lo hizo. Sólo entonces, cuando se aseguró (o creyó hacerlo), se atrevió a tocar en la puerta. La idea era presentarse, ya hablarían luego del pago... Primero quería conocer a quien se suponía que debía proteger. Pero el plan, una vez lo hiciese, era sencillo... La mejor forma, después de todo, de proteger a una dama era enseñarla a protegerse a sí misma. Y eso a él se le daba de muerte. A ver cómo salía.
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Re: El Guardián de la Princesa [Entrenamiento conjunto Lisanna & Kyrios]

Mensaje por Lisanna Strauss el Mar Jun 03, 2014 2:31 pm

Hacía relativamente poco tiempo que Lisanna había tomado la decisión de abandonar la ciudad en la que se encontraba, dejando atrás a sus padres de acogida, su casa y … prácticamente todo su pasado….No podía quejarse, había sido realmente muy feliz en aquel lugar y su infancia, teniendo en cuenta su perdida, había estado llena de buenos momentos por parte de sus padres, ya que para ella eran sus padres… pero no podía ser siempre una niña de papa por así decirlo, ella también tenía la necesidad de vivir sus propias aventuras y simplemente viajar, viajar por el mundo sin importar que o quien encontraría en el camino…ella estaba convencida de que no siempre sería un camino de rosas pero que recorrer el reino era una experiencia que sin duda la haría más fuerte. Tardó casi 3 horas en preparar todo lo que creía que necesitaría para su viaje hasta encontrar un gremio estable en el que poder trabajar y ganarse la vida, la razón por la que tardó tanto fue a causa de la persistencia del que había sido su padre desde su infancia ya que por el contrario, su madre ya había aceptado que era hora de dejar marchar a su hija sin embargo su padre intentó de todo para que Lisanna no se marchara de su hogar pero finalmente se despidió, quizás algo acelerado, pero se marchó. –Le quiero mucho pero… es muy pesado.-Pensó para luego reírse pensando en aquella anécdota de su padre una vez que por fin tuvo una pequeña mochila con sus cosas preparada.

La cargó a cuestas una vez que recogió y guardó todo aquello que finalmente había descartado, pensando que ninguno de aquellos objetos sería útil para su viaje… le hubiese gustado poder pasarse por alguna tienda de artículos mágicos o algo por él estilo como para ir más preparada o al menos para sentir que iba más preparada, quizás así conseguía quitarse los nervios que sentía… pero si no pudo pasar por ninguna tienda de ese estilo fue porque sabía que si se quedaba mucho más allí, su padre volvería a las andadas y volvería a intentar lo posible para quedarme allí, o al menos eso creía… se acercó a la puerta de entrada de la casa dispuesta a salir cuando justo antes de abrirla, alguien tocó en la puerta… Ya se temía lo peor…. Sin asomarse siquiera a la mirilla abrió la puerta decidida, para su sorpresa, se encontró a un caballero de armadura, el cual parecía esperar algo de la chica. Esta suspiró tranquila para luego cerrar la puerta antes de dirigirse a aquel caballero. -¿Puedo ayudarle?-Preguntó mostrando una dulce sonrisa, ajena a lo que podía querer, solo esperando una respuesta.
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Re: El Guardián de la Princesa [Entrenamiento conjunto Lisanna & Kyrios]

Mensaje por Kyrios Spatha el Miér Jun 04, 2014 8:48 am

No sabía cuánto tiempo había estado esperando a la muchachita en su puerta pero, cuando esta se abrió, Kyrios había esperado encontrarse a alguien del servicio, de hecho, la imagen que esperaba era la del clásico mayordomo, entrado en años, vestido como una percha, con bigote y cabello encanecido. Visión bastante diferente a la que lo recibió finalmente, debía decir.

La muchacha que ahora se encontraba ante él era joven y, sobre todo, preciosa. Quizá para un muchacho de 16 años como él, con las hormonas rugientes, cualquier cosa con dos pechos y rostro angelical pudiese haber sido una auténtica belleza, pero en aquel caso dudaba mucho que sus hormonas realmente tuvieran algo que ver en su percepción de la jovenzuela. Era más joven que él, no sabía cuánto, pero desde luego no tenía pinta de haber completado su desarrollo, aunque eso sólo significaba que, estando aún a punto de florecer, lo que veía ante él se convertiría en cuestión de poco tiempo en una preciosidad aún mayor, lo que le hizo quedar durante un instante completamente clavado en el sitio. No sabía quién era la muchacha pero, a juzgar por el equipamiento que llevaba, dudaba, y mucho, que fuese parte del servicio, a menos, claro, que el servicio en aquellos lares estuviese hecho a cargar enormes pesos a largas distancias...

Oh, le había preguntado cómo podía ayudarle. Hubiese sido descortés no responderle.


- Hum... Ahora que lo mencionas, sí... Verás, estaba buscando a una tal señorita Lisanna Strauss, sin embargo, es posible que me haya equivocado de casa. Me dijeron que vivía en Clover, pero a juzgar por tu sonrisa, debes ser un ángel, de modo que estas serán sin duda alguna las puertas del cielo y yo debo haberme perdido. Culpa mía.


Por supuesto, no es que lo que estaba diciendo fuese verdad, pero la mejor forma de conseguir que la gente se mostrase cooperativa con uno siempre había sido mostrar una buena cara, un par de palabras amables y, sobre todo, realzar los atributos más favorecedores del interlocutor. No es que fuese un lameculos profesional, de hecho, era demasiado brusco para ser capaz siquiera de simular serlo, pero cuando se trataba de una señorita hermosa le resultaba completamente imposible no ser halagador... Después de todo, era un caballero y las mujeres que encontraba siempre eran tan hermosas que era muy difícil, por no decir imposible, mentir cuando se hablaba de su belleza. Aquel era uno de esos casos: Kyrios miró el cuerpo de la jovencita de arriba abajo utilizando su ya a esas alturas infame "mirada del seductor", una especie de habilidad innata que le permitía juzgar a la perfección las medidas de una dama con sólo mirarla: Caderas anchas pero no en exceso, piernas largas y bonitas, bien torneadas y, el premio gordo, pechos bastante grandes para la edad que la damisela tenía. Y eso que todavía no estaría completamente desarrollada. En pocas palabras, en su libro, aquello era un profundo y absoluto Jackpot... Quizá hasta fuese una madre estupenda, cuando le llegase el momento. Su sonrisa, al menos, expresaba amabilidad y dulzura, así que resultaba difícil pensar lo contrario.

Genial, desde luego...


- ... Parece que llevas una gran carga, de todo modos... ¿Vas a algún sitio, princesa? ¿Necesitas la ayuda de un hombre de músculos fuertes y voluntad inquebrantable, quizá?


Sí, sí, lo sabía, lo sabía, le habían contratado para proteger a la señorita Strauss y esa debía ser su prioridad y todas esas mierdas, pero acababa de encontrar un 10 en su escala de damas hermosas que potencialmente podría convertirse en un 15 sobre 10 (sí, su escala también contemplaba los excesos, de lo contrario, ¿cómo iba a juzgar debidamente a mujeres que podrían pasar por diosas fácilmente?), dejarla escapar sería como tirarse por un barranco después de haber plantado estacas en el punto de aterrizaje, sólo que más doloroso y menos rápido, por supuesto. Además, estaba bastante claro que llevaba una gran carga sobre los hombros y jamás se lo perdonaría si la chica acababa hiriéndose por llevar demasiado peso a cuestas por su culpa. Además, la señorita Strauss era una jodida noble que estaría, probablemente, durmiendo entre plumas en su hermosa cama de 12 x 12, atendida por 10 sirvientas y 3 o 4 eunucos, así que podía esperar. Esa muchacha, por contra, estaba a punto de salir a un mundo peligroso, y dudaba muchísimo que fuese capaz de defenderse por sí misma. Algo de ayuda no le haría daño.

Y si encima podía acabar habiendo algo más que palabras entre ellos, tanto mejor. Que sí, era un caballero, pero no de piedra. Y, ¿para qué iba a negarlo? Las damas hermosas eran su mayor debilidad, especialmente si se trataba de damas hermosas cuya constitución física, sonrisa, y rostro parecían gritar "Oh, protégeme, gallardo guerrero".

... Vale, quizá tuviese un problema, pero eso no cambiaba en lo más mínimo lo que tenía que hacer. De todos modos le daría a esa dulce señorita tiempo para pensarse si quería, o no, su ayuda, aunque tan pronto aceptase (porque imaginaba que lo haría) se apresuraría en quitarle las cosas de encima para cargarlas él mismo a donde fuera necesario, después de todo, como ya había dicho previamente, sería criminal permitir que tan dulce florecilla se dañase sus delicados tobillos y aún más delicada espalda simplemente porque él no le hubiese prestado ayuda cuando debía haberlo hecho. No, no iba a dejar que eso ocurriese bajo ningún concepto, no durante su guardia.


- A propósito... Me llamo Kyrios Spatha y soy un guerrero procedente de las montañas centrales. Sin embargo, tú puedes llamarme "mi héroe". Te prometo que no me va a molestar.


Sonrió de forma encantadora, aunque quizá demasiado arrogante, ante la broma que había hecho. Por supuesto no contaba con que la chica fuese a llamarse de esa forma, ni lo esperaba, pero la idea le gustaba... No, claramente no le molestaría que acabase llamándolo de tal modo, al menos, de momento. Es más, le gustaba y mucho cómo sonaba, aunque sólo fuese en su cabeza. No pudo evitar, de repente, que se pintaran numerosos escenarios en que ella lo llamaba de tal forma, tras diversas circunstancias, algún que otro rescate, en la ca...

... Bueno, vale, hasta ahí ya iba bien. Que la joven decidiese, luego ya dejaría volar la imaginación.
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Re: El Guardián de la Princesa [Entrenamiento conjunto Lisanna & Kyrios]

Mensaje por Lisanna Strauss el Miér Jun 04, 2014 4:33 pm

La joven observó con un poco más de detenimiento al individuo que tenía delante… por un momento pensó que se trataba de la corte real o algo por el estilo y un escalofrío recorrió su cuerpo, ella no había hecho nada malo para que alguien de esa indumentaria se presentara delante de la chica, pero lo único que podía hacer era esperar a que este contestara la pregunta formulada por la joven y luego ya se aclararía y tomaría sus propias conclusiones.

- ¿U-un ángel?... No exageres, soy bastante normal.-Dije riendo levemente para luego volver a mostrar una dulce sonrisa, asintiendo ante las palabras del chico. No sabía si presentarse o no… al fin y al cabo que un caballero fuera a preguntar por ti no podía significar algo demasiado bueno, pero tras escuchar al chico, la joven dio un suspiro leve… por sus palabras y cómo hablaba y pronunciaba de aquella forma caballerosa pudo deducir que no la buscaría para nada relativamente malo y la verdad es que se preguntaba que quería un caballero así de ella, una chica normal y corriente que iba a emprender su propia aventura en busca de algún gremio acorde con sus habilidades pero, aun así decidió no darse a conocer… aún…  De cualquier modo, su intención seguía siendo la de abandonar aquel lugar.

-Si, la verdad es que pesa lo suyo esta mochila…-Se quejó mientras acomodaba dicha mochila en su propia espalda. Las cosas que había dentro de ella pesaban demasiado, y eso que la mayoría era ropa para su viaje… quizás echo demasiada y pocos objetos que realmente le serían útiles en su viaje... pensó en aceptar la ayuda del caballero aún sin identificar pero la verdad es que no esperaba que fuera a ser como su compañero de viajes, aunque Lisanna realmente deseaba tener alguien con quien compartir sus experiencias, no veía a aquél caballero como su compañero... no por nada, a primera vista le parecía una buena persona pero si de verdad era de la corte o algo por el estilo estaría muy ocupado yendo de un lado a otro sin descanso... aunque a todo esto, la chica aún desconocía el por qué de que la estuviese buscando. - S-si gustas... no negaré su ayuda caballero...- hizo una breve pausa para ver si el contrario le permitía darle a conocer su nombre: Kyrios era su nombre.

- "¿Mi héroe?" - Preguntó confusa ante la inminente arrogancia de Kyrios... hasta ahora había parecido un chico bastante noble y caballeroso pero aquello no se lo esperaba, sin embargo no le molestó, de echo, había pocas cosas que de verdad hiciesen enfadar a Lisanna y eso desde luego no era una de esas cosas. La chica solo rió con dulzura y algo divertida ante el comentario del chico, fue una risa breve que acabó con una habitual sonrisa por parte de la chica.- Bueno "mi héroe" -Reiteró esto último a modo de broma piadosa.- Supongo que aún no me presente... Oí que buscabas por Lisanna ¿cierto? pues no tienes que buscar mas.- Se llevó las manos al vestido y se inclinó levemente como haciendo una reverencia al presentarse. Si por algo destacaba Lisanna a parte de su buen humor y a veces humor bromista, era por sus buenos modales. Toda una vida recibiendo lecciones de educación por parte de la que desde que se quedó huerfana, había sido su madre. -Yo soy Lisanna Strauss, es un placer Kyrios.-Se presentó adecuadamente, cesando la reverencia. - ¿Puedo ayudarte en algo? -Volvió a preguntar, para saber cual era el motivo por el que la buscaba.
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Re: El Guardián de la Princesa [Entrenamiento conjunto Lisanna & Kyrios]

Mensaje por Kyrios Spatha el Miér Jun 04, 2014 6:13 pm

Je, era irresistible...


- Por supuesto, princesa, deja que yo me ocupe.



Y así lo hizo, sin perder un instante. La mochila pesaría mucho para la jovencita pero, para él, era ligera como un montón de plumas, así que no le costó demasiado echársela al hombro, aunque no le dio demasiado tiempo para preguntarle hacia dónde se suponía que tenían que ir. Era cierto que no se había presentado a él y, cuando finalmente lo hizo, casi deseó inmediatamente que no lo hubiese hecho, porque Kyrios estuvo a punto de perder el pie y caerse al suelo, en su lugar, por suerte, fue capaz de limitarse a mostrar una sonrisa vaga, casi incrédula.


- Ya, claro... Un plac... ¿Has dicho Lisanna? ¡¿EN SERIO?!


Por supuesto, una cosa era "fingir" que no estaba sorprendido y otra no estarlo. El saber que se suponía que esa era la chica que debía proteger, de repente, cambiaba las cosas enormemente... No sólo por el hecho de que había estado a un paso de ayudar a la chica de una casa noble a escapar del lugar donde se suponía que vivía, lo que implicaría darle al tipo al que había prometido servir como guardaespaldas de la joven motivos de sobra para exigir su cabeza en una bandeja lo cual, ahora que lo pensaba, no le sería en absoluto positivo. Pero, por otro lado...


- ... Así que tú eres la muchachita que se supone que tengo que proteger, ¿eh? Vaya por los Dioses... Llevas bastante equipaje para irte a dar un paseo por el parque. ¿Intentando escapar de casa, eh, pillina?


Quizá se estuviese tomado demasiadas confianzas con la chica, pero le encantaban cuando salían algo rebeldes, esa era precisamente la clase de mujer que más le gustaba, ESPECIALMENTE cuando tenían un rostro tan angelical como la chica. ¿Por qué? Bueno, se podía decir sencillamente que ocultar cierta malicia bien entendida detrás de un rostro tan bonito como el suyo daba a entender que sabría cómo manejarse, y eso era exactamente el tipo de mujer que a Kyrios le gustaba... Especialmente cuando había intentado jugársela antes siquiera de saber quién era. Puntos para ella, desde luego, porque él no tenía la menor idea de cómo ser sutil, o de esconderse. Más bien todo lo contrario.

De modo que no perdió un instante y le pasó un brazo por encima de los hombros, acercando su rostro al de ella con aquella sonrisa ligeramente maliciosa grabada casi a fuego en el mismo. Eso habría permitido que la chica sintiese su calor de primera mano, quería, en cierto sentido, ver hasta qué punto era la princesita tímida que le había vendido su padre y hasta qué punto era la diablilla que creía realmente que era... Dependiendo de cómo reaccionase, él la trataría de una forma u otra, aunque siempre siendo un perfecto caballero, por supuesto. La única diferencia era que la "etiqueta" cambiaría un poco en uno u otro sentido, pero desde luego seguiría tratándola con todo el respeto que se merecía. Podía ser un bruto criado para la batalla y la guerra, con la misma idea de lo que era la sutileza que tendría un cactus, pero no era mal tipo y, desde luego, tampoco la clase de persona que se aprovechaba de una jovenzuela como ella. Eso desde luego.


- Bueno, supongo que no te puedo culpar, debe ser muy difícil vivir entre algodones toda la vida, ¿no? Por desgracia, tu padre me ha pagado bastante bien para que me asegure de que no te pasa nada, así que supongo que mi deber es pararte y obligarte a volver a tu cuarto para que estés segura... Así que, sintiéndolo mucho, voy a tener que hacer eso...


No abandonó en ningún momento la sonrisa, alterando, sin embargo, su actuación ligeramente. No es que hubiese mentido en lo que su padre esperaba, pero era demasiado honesto con su lenguaje corporal para engañar a la chica durante demasiado tiempo, además, sabía que en cuanto empezase a protestarle acabaría derritiéndosele el corazón y acabaría llevándola a donde ella quisiera como un perrito tirado por una correa... Así que no le dio la oportunidad...


- A menos, claro, que mi señora pida amablemente a su héroe que la acompañe a algún otro sitio y le dé... "algo"... en compensación por desobedecer las órdenes de su padre. Después de todo, ¿quién soy yo para ir en contra de los deseos de una princesa? Sólo soy un pobre guerrero de las montañas centrales contratado para hacer su trabajo, ¿cómo iba yo a negarme a la petición de un ángel?


Por supuesto, todo eso era una pantomima.


- Pero, de todos modos, será nuestro pequeño secreto. Quiero decir, eres una preciosidad, pero acabo de salir hace poco de mi aldea natal y preferiría hacer algo gordo antes de tener el ejército de un noble pidiendo mi cabeza en una bandeja... Ya me entiendes...


Y, dicho eso, se limitó a darle una palmadita en la espalda con suavidad antes de separarse de ella, carraspeando ligeramente y dando un par de pasos hacia atrás. Ahora que lo pensaba, creía que había dado en la diana... Cuando se había imaginado la persona a la que tenía que proteger, había pensado en la clásica niña mimada con zapatitos de cristal capaz de notar un guisante debajo de quince colchones a la hora de dormir, desde luego, no en una princesita con aires de rebeldía. Y tampoco se había imaginado que fuese semejante preciosidad porque, después de todo, no iba a necesitarlo si podía tirar de rango para conseguir todo lo que necesitase... El dinero de papi y su influencia, después de todo, llegaban muy lejos incluso si eras una abominación euclídea con quince ojos y catorce culos. ¿Ella, por su parte? Podía haberle pedido que se tirase por un barranco y lo habría hecho sin perder tres segundos. O, al menos, lo habría hecho si fuese el común de los mortales. En su caso, bien era cierto que era un hombre, un crío de 16 años estúpido con las hormonas revolucionadas, pero tenía algo de cerebro... E INCLUSO ASÍ le hubiese costado no hacerlo. Cosas de la vida.

Ah... Incluso podía imaginarse casándose con ella algún día. Pero, por supuesto, eso implicaría dejar de lado sus aventuras así que, por el momento, se conformaría con lo demás. Separándose un poco de ella, se giró, haciendo una leve reverencia.


- Muy bien, está decidido, pues. Mi señora... Tu héroe está a tu entera disposición. Pide, y se hará... Ya veremos luego cómo lidiar con las consecuencias.


Oye, y si se acababa metiendo en una pelea, casi hasta mejor. Sería divertido incluso. Pero era mejor no vender la piel del lobo, el oso, o lo que demonios fuera, antes de haberlo cazado... Pretendía divertirse acompañando a esa chicuela, si era preciso, hasta el fin del mundo. La recompensa, de haberla, ya vendría después. Nunca había tenido prisa. No cuando el premio lo valía.

Ay, era un sinvergüenza... Pero uno adorable, al fin y al cabo. Bueno, nadie era perfecto.
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